Byung-Chul Han, filósofo, sobre las redes sociales: «La función de los ‘amigos’ es realzar el narcisismo»
Filósofos como Unamuno nos enseñan a ser felices, pero hay veces que dentro de nuestra alegría puede haber rasgos que no son del todo positivos. Por ejemplo, cómo exponemos nuestra amistad en redes sociales. El filósofo Byung-Chul Han ha tratado el tema desde el punto de vista del narcisismo.
De hecho, hay una frase que resume perfectamente el pensamiento del filósofo surcoreano-alemán: «En las redes sociales, la función de los amigos es principalmente la de realzar el narcisismo».
Byung-Chul Han desarrolla la idea en La sociedad del cansancio, uno de sus ensayos más conocidos, donde insiste en que en los entornos digitales la amistad no sólo es relación, sino que funciona como validación.
Por qué Byung-Chul Han cree que los amigos digitales alimentan el narcisismo
Han no habla de los amigos en el sentido clásico. Su crítica se dirige a la forma en la que las plataformas convierten la relación con los demás en una especie de espejo.
En una red social, el otro muchas veces no aparece como interlocutor real, sino como público. Mira, reacciona, aprueba, comenta y confirma que el yo exhibido sigue teniendo presencia.
Ese cambio parece pequeño, pero altera el sentido de la sociabilidad. El amigo digital puede dejar de ser alguien con quien se comparte una vida para convertirse en una pieza dentro de la economía de la atención.
Es decir, el filósofo de raíces católicas no critica sólo una costumbre concreta, sino una forma de estar en el mundo: vivir pendiente de cómo se proyecta la propia imagen y de cuánta respuesta consigue.
Aun así hay que aclarar que el problema no es tener redes sociales ni disfrutar en Facebook, Instagram o TikTok. El verdadero error es medir la identidad y la amistad con métricas.
Por qué ‘La sociedad del cansancio’ vincula redes sociales y narcisismo
En La sociedad del cansancio Han describe el paso de una sociedad marcada por prohibiciones externas a otra dominada por el rendimiento, la autoexigencia y la autoexplotación.
En ese marco, el individuo ya no necesita siempre una autoridad que le ordene producir. Se exige a sí mismo, se muestra a sí mismo y compite consigo mismo para rendir más.
Las redes sociales encajan en esa lógica porque hacen visible casi todo. La atención se convierte en una recompensa rápida y la exposición del yo parece una forma de participar, aunque también pueda terminar agotando.
Ahí aparece la conexión con el cansancio. Si cada publicación funciona como una pequeña prueba de valor, el usuario no sólo comunica; también trabaja su imagen, mide su impacto y compara su respuesta con la de los demás.
No critica a la tecnología en sí, sino a la dinámica que se genera entorno a los amigos y las redes sociales. Si se utilizan mal pueden tener consecuencias como el agotamiento, la ansiedad o la depresión.
El filósofo Byung-Chul Han explica cómo las redes sociales alimentan el narcisismo
Una cosa que diferencia a Han de otros filósofos es que no sólo habla de pasar muchas horas mirando el móvil, sino de una transformación de la relación con los demás.
Cuando los amigos funcionan como audiencia, la comunicación pierde profundidad. El otro deja de ser una diferencia real y pasa a reforzar una imagen que el propio usuario quiere sostener.
Por ello, la sociabilidad digital puede acabar pareciéndose a un espectáculo del yo. Se publica en redes sociales para ser visto, se interactúa para mantener presencia y se interpreta la atención como una prueba de reconocimiento.
La palabra amistad queda entonces tensada, distorsionada. En lugar de una relación con tiempo, conflicto, escucha y presencia, aparece una red de contactos que confirma, amplifica o consume la identidad que se exhibe.