Antonio Gala

Antonio Gala ya lo predijo en 1991: «Ese futuro tecnológico nos va a caer muy grande, viviremos más pero seremos sustituidos por la inteligencia artificial»

Antonio Gala e inteligencia artificial
Antonio Gala (IA).
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Antonio Gala Velasco (1930-2023) fue un escritor español que destacó como poeta, dramaturgo, novelista y guionista. Nació en Brazatortas, Ciudad Real, y desde muy joven mostró un gran interés por la literatura. En 1959 recibió un accésit del Premio Adonáis por su poemario «Enemigo íntimo». Desde entonces, comenzó una carrera literaria que abarcó numerosos géneros. Entre sus obras teatrales más conocidas se encuentran «Los verdes campos del Edén», «Anillos para una dama» y «Petra regalada». En 1990 obtuvo el Premio Planeta por «El manuscrito carmesí», novela histórica centrada en Boabdil, el último rey nazarí de Granada.

Sus obras abordaban cuestiones relacionadas con el amor, la vida, la sociedad y la condición humana, con un estilo caracterizado por la riqueza expresiva y las reflexiones aforísticas. Además, creó la Fundación Antonio Gala en Córdoba para apoyar a jóvenes creadores. Falleció el 28 de mayo de 2023 en la ciudad andaluza.

La predicción de Antonio Gala sobre la inteligencia artificial

«La inteligencia natural será sustituida por inteligencias artificiales que ayudarán a la gente, no a conseguir la felicidad probablemente, sino a ayudarles a pasar el tiempo. Ese futuro, ese futuro tecnológico nos va a caer muy grande, a nosotros por lo menos. ¿Qué va a ser? ¿En qué va a consistir? En unas personas que probablemente vivirán más de lo que vivimos ahora, como en una edad media. En unas personas en plenitud, si es que se puede llamar en plenitud, a personas un poco prefabricadas, que tendrán que trabajar más que nosotros porque tendrán que alimentar a más viejos, a menos niños y a los que no trabajen, que serán muchos», comentó Antonio a Jesús Quintero en el programa «Trece noches».

«En una especie de conductas manejadas o por órdenes o por folletos porque no tendrán mucho tiempo para leer, folletos para ver cómo se tiene éxito, cómo se hacen amigos, cómo se pone una casa, cómo se conquista a una mujer, cómo se divierte uno más. Como todos leerán los mismos folletos, las relaciones serán muy fáciles pero muy aburridas», continuó. «Yo me siento demasiado atraído por el futuro como para mirar demasiado hacia atrás. Lo que sucede es que estoy avanzando. Si no miro hacia atrás, pierdo el camino. Pero si miro solo hacia atrás, tropiezo. Es un dilema grave, pero procuro mirar solo lo imprescindible».

Para Gala, el paso del tiempo no convierte a una persona en alguien más sereno ni más sabio, sino que somos nosotros quienes debemos prestar atención y mantener «los ojos abiertos» para aprender. «Las cosas llegan con sus tiempos y nosotros nos tenemos que acomodar al tiempo de las cosas. Cada uno es dueño de su propio tiempo y sobre eso creo que no es bueno ser un condominio. La monotonía, el tiempo alquilado a los otros transforma la vida en rutinaria si no sabemos ver, si no abrimos bien los ojos o si no sabemos atemperar esa rutina. Eso nos puede hacer sumamente desgraciados, puede hacer aburrida la vida. Creo que una generación que no sea discretamente aficionada al aburrimiento no será una generación reflexiva y no producirá grandes personalidades. Creo que los dueños de nuestro tiempo debemos ser nosotros, absolutamente».

Para el intelectual, el sentido de la vida está estrechamente relacionado con el amor, pero también con el trabajo. «Es desde luego la espoleta de la vida, pero no solo el amor, también el trabajo de cada uno. Darle sentido a la vida no quiere decir que contemplemos sin hacer nada a cambio, todo lo contrario. La vida es como un taxi con la luz verde, se monta, se lo encuentra de pronto. Si no dice la dirección, el taxista no se mueve. Solo podrá decir que a dónde vamos. Hay que darle la dirección. Así, alegremente, subido ya no es un taxi libre, sino uno que va, en busca de algo porque siempre se nos espera, nunca estamos solos. La vida es lo único que tenemos, ella nos tiene a nosotros. Nos utiliza».

Su visión de la tecnología iba incluso más allá. Gala planteaba un futuro en el que bastaría con pulsar una tecla para obtener al instante información sobre Velázquez, Goya o Cervantes, algo que hoy forma parte de la vida cotidiana gracias a Internet y las herramientas digitales. Sin embargo, su inquietud no se centraba tanto en la facilidad para acceder a la información como en la pérdida de interés por buscarla. El escritor temía que una persona pudiera disponer de todo el conocimiento a su alcance y, pese a ello, no sintiera la curiosidad ni la necesidad de consultarlo.

«Todo progreso que no sea humano, no es progreso».

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