Museo del Prado

La increíble historia del Goya que Franco casi regala a Hitler y que dio pie a la Ley de Patrimonio Histórico

El Museo del Prado expone el cuadro original junto a su réplica para celebrar los 40 años de su regreso a España

El intento de expolio originó que se creara la Ley de Patrimonio Histórico en 1985

Biografía y resumen de la vida del pintor español Francisco de Goya

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Cuadro de 'La Marquesa de Santa Cruz' de Goya en el Museo del Prado. (Efe)

El retrato de La Marquesa de Santa Cruz, pintado por Francisco de Goya en 1805, esconde una de las historias de intriga, expolio y recuperación más singulares del patrimonio español. El Museo del Prado expone la obra original resplandeciente tras su restauración, acompañada por primera vez de una de las copias que el dictador Francisco Franco encargó en 1941 para compensar a los dueños originales de la pintura y así poder regalarle el Goya a Adolf Hitler.

La presentación de esta muestra conmemorativa ha contado con la presencia de Javier Solana, actual presidente del Real Patronato del Prado y ministro de Cultura cuando se recuperó la obra. También estaban Alfonso Palacio, director adjunto de Conservación e Investigación del museo, y Carlos González Navarro, conservador de pintura del siglo XIX.

El capricho nazi y la esvástica etrusca

La intromisión de la obra en la política internacional comenzó tras la Guerra Civil Española. En agradecimiento a la ayuda militar recibida por parte del Eje, Francisco Franco planeó enviar a Adolf Hitler un regalo que apelara a la frustrada vocación artística del líder nazi, ya que en su juventud fue rechazado dos veces de la Academia de Bellas Artes de Viena: en 1907 y 1908.

El interés del Tercer Reich por esta pintura en concreto surgió en 1940, cuando el jefe de las SS, Heinrich Himmler, visitó el Museo del Prado. Himmler quedó prendado del retrato de la joven aristócrata ilustrada Joaquina Téllez-Girón. Aunque la marquesa posa reclinada como una musa de la música y el baile, lo que atrajo a los nazis fue un adorno en la lira que sostiene: un símbolo de tradición decorativa etrusca (similar a un lauburu o símbolo solar) que interpretaron erróneamente como una cruz gamada.

Marquesa de Santa Cruz
Museo del Prado, cuadros de ‘La Marquesa de Santa Cruz’ (Efe)

Para materializar el regalo, el Estado pagó 1,5 millones de pesetas (9.000 euros) a la familia propietaria por el original. Franco encargó tres copias al pintor Francisco Núñez Losada, por 9.000 pesetas (54 euros), para compensar a los dueños, de las cuales solo se conserva la que ahora se expone. Finalmente, y tras cambiar Franco de opinión, el cuadro de Goya para Hitler nunca se llegó a enviar. La documentación confirma que la obra original permaneció en el Prado hasta 1944, momento en el que fue devuelta a sus antiguos dueños.

Expolio clandestino y batalla internacional

Tras décadas de tranquilidad, la historia del lienzo de La Marquesa de Santa Cruz se torció en 1983. Los propietarios en aquel momento, la familia Fernández Valdés, vendieron la obra por 25 millones de pesetas (150.000 euros) con la condición expresa de que no saliera de España. El acuerdo se incumplió y el Goya fue sacado clandestinamente del país rumbo a Zúrich.

Desde Suiza, el cuadro pasó a manos del empresario británico Lord Wimborne, quien intentó venderlo al prestigioso Museo Getty de Los Ángeles por 12 millones de dólares. La institución estadounidense rechazó la compra al descubrir la procedencia ilícita de la obra.

Fue entonces cuando el Ministerio de Cultura español tuvo conocimiento del expolio, justo cuando la pintura iba a subastarse en la casa Christie’s. Se inició así una compleja batalla legal internacional en los tribunales británicos, donde España logró demostrar que los permisos de exportación presentados eran falsos. Esto debilitó a los vendedores y permitió al Estado español adquirir el cuadro por seis millones de dólares, la mitad de su valor de mercado en la época.

Un regreso histórico

El 10 de abril de 1986, el Goya de La Marquesa de Santa Cruz regresaba finalmente a España tras el fallido de Franco por regalárselo a Hitler. Este caso evidenció las carencias en la protección artística del país y fue el detonante crucial para la creación de la Ley de Patrimonio Histórico de 1985, declarando la obra como Bien de Interés Cultural e inexportable.

La exportación de bienes artísticos fuera de España está regulada principalmente por la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español, la cual prohíbe o restringe la salida de piezas integrantes del patrimonio nacional. Además, la Ley Orgánica 12/1995 de Represión del Contrabando sanciona la salida ilegal de estos bienes.

Cuarenta años después, el original y su copia amarilleada por el tiempo posan juntos. Dos visiones de una misma mujer serena, recostada y elegante, que fue ajena a todo el revuelo internacional que su imagen provocaría casi dos siglos después.

 

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