Innovación tecnológica

Suecia se pasa el juego: instala una innovadora vela de acero de 46 metros de alto en un barco enorme y consigue ahorrar un 10% de combustible

vela de acero
El barco Tirranna con vela de Oceanbird. Foto: Oceanbird.
  • Alejo Lucarás
  • Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Córdoba. Redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

Para quienes no estén al tanto, el transporte marítimo mueve la mayor parte del comercio mundial, pero también es responsable de una parte considerable de las emisiones contaminantes del planeta. Por este motivo, y también por la rentabilidad, reducir el consumo de combustible de los grandes buques de carga se ha convertido en una de las prioridades del sector naviero en los últimos años.

Para hacerle frente a este panorama, una empresa sueca ha dado un paso importante con el desarrollo de una vela de acero pensada para barcos de gran tamaño. La estructura ya se instaló sobre un buque real y ha empezado a demostrar en la práctica cuánto combustible puede llegar a ahorrar.

Así es la vela de acero de 46 metros que ya navega sobre el Tirranna

La empresa Oceanbird, con sede en Suecia, es la responsable de la vela de acero que se aprecia en la imagen destacada, bautizada como Wing560.

Se trata de un ala rígida y abatible, con un mástil de acero al carbono y paneles de núcleo de PET y fibra de vidrio, montada sobre el Tirranna, un buque de 230 metros de la naviera Wallenius Wilhelmsen dedicado al transporte de coches.

La instalación se completó entre el 21 y el 24 de junio de 2026 en los astilleros Damen de Róterdam, y las pruebas en puerto y en mar abierto terminaron el 1 de julio. La estructura completa alcanza 46 metros de altura desde la base hasta la punta, con un ala de 40 metros y 14 de ancho, y un peso conjunto cercano a las 200 toneladas.

¿Cómo funciona esta vela de acero y cuánto combustible permite ahorrar?

A diferencia de una vela de tela tradicional, el Wing560 funciona como el ala de un avión: su forma rígida aprovecha el viento para generar empuje sin apenas gasto energético propio.

El sistema solo necesita entre 6 y 10 kilovatios para moverse, una cifra mínima comparada con la potencia de los motores del buque, y puede inclinarse o replegarse para entrar a puerto o resistir mal tiempo.

Diseñada para durar 25 años con un mantenimiento reducido, esta vela de acero permite ahorrar hasta un 10% de combustible en las rutas donde las condiciones de viento son más favorables. Desde luego, no sustituye al motor del barco, pero reduce de forma directa cuánto tiene que trabajar.

El proyecto europeo detrás de esta tecnología de propulsión eólica

Detrás del Wing560 hay una iniciativa mayor llamada Orcelle Horizon, financiada por la Unión Europea y que reúne a once socios distintos, entre ellos Oceanbird, Wallenius Wilhelmsen y Alfa Laval. El objetivo a largo plazo es que los próximos buques puedan cubrir más de la mitad de sus necesidades de propulsión únicamente con viento.

«Oceanbird ha pasado de ser una visión a convertirse en una realidad», resumió Martijn Bergink, presidente de Alfa Laval, tras completarse la instalación.

En la misma línea se pronunció Erik Nøklebye, consejero delegado de Wallenius Lines, para quien el proyecto «marca un paso importante en la comercialización de la propulsión eólica para la flota mundial».

Por su parte, Amrit Bhullar, consejero delegado de Oceanbird, lo definió como «un momento decisivo, y solo el principio».

Más barcos con velas de acero a partir de 2027: ¿Es lo que se viene?

Lo que distingue a este proyecto de otros prototipos anteriores es que el Tirranna sigue operando con normalidad, transportando coches de un puerto a otro con la vela ya integrada en su rutina diaria.

Hay que remarcar aquí que no es un ensayo aislado en un buque experimental, sino tecnología funcionando dentro de una operación comercial real.

Mientras tanto, Wallenius Wilhelmsen ya prevé instalar esta misma vela en nuevos buques a partir de la primavera de 2027, ampliando poco a poco la flota que navega parcialmente impulsada por el viento.

Si los resultados en alta mar confirman ese ahorro del 10%, el diseño sueco podría convertirse en una pieza habitual en los grandes cargueros de la próxima década.

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