Energías limpias

España revoluciona el sector de las renovables: una empresa canaria propone usar amoníaco sólido como fuente de energía limpia

Amoniaco sólido
Astillero en Arona, Canarias. Foto: Pexels.
  • Alejo Lucarás
  • Periodista y redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

El amoniaco sólido se ha convertido en una de las propuestas que busca resolver uno de los mayores desafíos energéticos de los puertos y las grandes instalaciones industriales, sectores donde la descarbonización del consumo eléctrico sigue siendo especialmente compleja. Y sobre todo, en España.

Las limitaciones de infraestructura de los sistemas de suministro eléctrico en tierra dificultan su implantación a gran escala, lo que obliga a numerosos barcos atracados a mantener sus motores en funcionamiento durante la estancia en puerto para abastecer el consumo energético a bordo. Fue en ese contexto, que nació una iniciativa presentada por un español. ¿Cuál es?

¿Quién propuso usar amoníaco sólido como fuente de energía limpia y para qué?

La brillante propuesta consiste en el uso de amoníaco sólido como portador energético. Fue presentada por José Antonio Durango, ingeniero de proyectos de Soermar, durante el 65 Congreso Internacional de Ingeniería Naval e Industria Marítima celebrado en Málaga.

El proyecto cuenta además con el respaldo de la astillera canaria Astican, junto con las firmas especializadas ATD y Jalvasub.

Para que se entienda mejor, la idea central del proyecto es usar el amoníaco sólido no como combustible directo, sino como portador de hidrógeno. El compuesto (NH₃) se absorbe en sales especializadas que pueden retener hasta el 50% de su peso en amoníaco, liberándolo de forma controlada cuando el sistema lo necesita.

A diferencia del amoníaco en estado líquido o gaseoso, la forma sólida no libera gases en condiciones normales de temperatura y presión, lo que elimina los riesgos de toxicidad asociados al manejo convencional del compuesto.

El material es estable y puede almacenarse y transportarse sin la cadena de frío que exige el amoníaco líquido.

A su vez, el sistema se ha diseñado con una modularidad que permite escalar las unidades según las necesidades de cada instalación, desde un astillero de tamaño reducido hasta una terminal portuaria de gran capacidad. Esta flexibilidad es una de sus principales ventajas frente a otras soluciones de energía verde que requieren infraestructuras fijas de gran coste.

¿Cómo funciona la implementación del amoníaco sólido en este proyecto español?

El proceso sigue una cadena de cuatro etapas. Primero, el amoníaco sólido se disocia, liberando hidrógeno. Después, ese hidrógeno alimenta una pila de combustible que genera electricidad directamente, sin combustión y sin emisiones contaminantes.

La tercera fase contempla el almacenamiento del hidrógeno en materiales sólidos o en líquidos orgánicos, y la cuarta, la recarga del sistema mediante la reutilización del amoníaco agotado.

El resultado es una cadena completa (síntesis, craqueo, pila de combustible) que no depende de la red eléctrica convencional. Esta autonomía resulta especialmente útil en puertos con infraestructura insuficiente o en entornos donde la conexión a la red presenta problemas técnicos o económicos. La electricidad generada no produce emisiones en ninguna fase del proceso.

Una solución que viene alineada con los objetivos de descarbonización de la UE

El proyecto encaja con las prioridades de la Unión Europea para la descarbonización del transporte marítimo. Bruselas lleva años presionando para que los puertos europeos adopten sistemas de energía limpia y reduzcan las emisiones de los barcos en puerto.

Y claro, ante este panorama, la propuesta de Soermar y Astican viene a ofrecer una seductora respuesta que no exige grandes obras ni conexiones a la red, lo que reduce el coste de implantación y acorta los plazos de puesta en marcha.

¿Hacia qué sectores está dedicada esta propuesta?

Los impulsores apuntan inicialmente al sector portuario y a los astilleros, donde el consumo energético es elevado y constante y donde los sistemas OPS convencionales (sistemas de suministro eléctrico en tierra, por sus siglas en inglés) resultan inviables por los costes de infraestructura.

A medio plazo, el sistema podría funcionar también como reserva estratégica de energía, almacenando excedentes de producción renovable y devolviéndolos en forma de electricidad cuando la demanda lo requiera.

Este doble uso (generación y almacenamiento) amplía el potencial de aplicación más allá del sector naval.

Lo que sí ha quedado claro en el congreso de Málaga es que el amoníaco sólido ya tiene, por primera vez en España, un proyecto concreto detrás y cuatro empresas dispuestas a llevarlo a la práctica.

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