Los científicos noruegos usan una tecnología milenaria para ahorrar hasta un 25% de combustible de los barcos
La industria naval busca soluciones urgentes para frenar su impacto ambiental ante la dificultad de electrificar los grandes buques de transporte. Por ello, la ciencia recupera el viento, el combustible más antiguo del mundo, mediante sistemas avanzados de propulsión.
Investigadores y empresas logran hitos tecnológicos que reducen las emisiones y el gasto energético, marcando el inicio de una nueva era para el comercio global.
El renacer de la navegación a vela: ciencia nórdica para transformar el transporte marítimo
El transporte marítimo de mercancías se encuentra en una encrucijada. Con el objetivo de reducir el 80% de las emisiones para 2050, los armadores buscan alternativas viables a los combustibles fósiles.
El centro de investigación noruego SINTEF lidera el proyecto reSail, una iniciativa que busca optimizar el uso de velas modernas en buques de gran tonelaje.
Yannick Jooss, investigador de SINTEF, señala que el interés por estas soluciones ha crecido exponencialmente. A principios de 2020 solo nueve grandes buques usaban velas, mientras que hoy la cifra asciende a 64.
Esta tecnología, denominada técnicamente sistemas de propulsión asistida por viento (WAPS), se instala con facilidad tanto en barcos existentes como en nuevas construcciones.
Los datos actuales confirman que estos sistemas permiten ahorros de combustible de entre el 2% y el 25%. El equipo de Jooss trabaja ahora para superar ese umbral del 25% mediante una mejor comprensión de las condiciones atmosféricas reales en alta mar.
¿Cuáles son las tecnologías que impulsan a los gigantes del océano?
Existen diferentes enfoques técnicos para capturar la energía del viento. Los sistemas más comunes hoy en día son las velas de rotor, las velas de ala y las velas de succión.
Una vela rígida es similar en principio al ala de un avión y las velas de rotor cilindros utilizan que giran gracias a un motor. Cuando el viento interactúa con ellos, genera una diferencia de presión conocida como efecto Magnus que empuja el barco.
Por su parte, las velas de ala funcionan de forma similar a los alerones de un avión, pero montadas verticalmente para generar empuje hacia adelante.
Una de las innovaciones más destacadas es la tecnología de succión, desarrollada por la empresa española Bound4blue e instalada en buques como el Bow Olympus de la naviera Odfjell.
El proyecto reSail y la medición de la eficiencia con tecnología LiDAR
La investigación noruega ha detectado que la interacción entre el viento y los buques es más compleja de lo que dictaba la teoría clásica. Para medir este fenómeno con precisión, el equipo de reSail utilizó el sistema LiDAR en el buque Bow Olympus.
Esta tecnología emplea rayos láser para analizar el reflejo de partículas en el aire, determinando la velocidad y dirección del viento mediante el efecto Doppler.
Los resultados demuestran que el propio casco del barco y el sistema de velas alteran significativamente el flujo del viento. Gracias a estas mediciones, los científicos pueden determinar ahora la ubicación óptima de las velas en la cubierta y regular su funcionamiento en tiempo real según las condiciones cambiantes.
Esta precisión resulta vital para maximizar el rendimiento energético y operativo de la flota.
Reducción de emisiones de los barcos y cumplimiento de la normativa europea
La urgencia de estas medidas responde a presiones regulatorias estrictas. Los buques de más de 5.000 toneladas brutas generan aproximadamente el 90% de las emisiones de CO2 del sector marítimo.
La normativa FuelEU Maritime exige reducir estas emisiones en un 6% para 2030 y en un ambicioso 80% para el año 2050.