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Los australianos se pasan el juego: construyeron el barco más rápido del mundo en el patio de una casa y alcanzaron los 511 km/h probándolo en un embalse

Spirit of Australia, hidroplano diseñado y construido por Ken Warby en Australia entre 1972 y 1974. Foto: Colección del Museo Marítimo Nacional de Australia. Adquirido con la colaboración de Speedo Group Ltd.
Spirit of Australia, hidroplano diseñado y construido por Ken Warby en Australia entre 1972 y 1974. Foto: Colección del Museo Marítimo Nacional de Australia. Adquirido con la colaboración de Speedo Group Ltd.
  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

Ken Warby, mecánico e ingeniero nacido en Newcastle (Australia) en 1939, construyó en el patio trasero de su casa en Sídney la embarcación que se convertiría en la más rápida del mundo sobre el agua. Lo hizo entre 1972 y 1974, sin financiación oficial ni asistencia técnica profesional, con la única ayuda de un grupo de amigos y voluntarios.

Ese hidroavión de madera, al que llamó Spirit of Australia, sigue siendo el vehículo acuático más veloz de la historia. El Museo Marítimo Nacional de Australia ha documentado toda su historia.

En 1978, Warby llevó el Spirit of Australia al embalse de Blowering Dam, en las montañas de Nueva Gales del Sur, y alcanzó los 511,11 km/h en carrera cronometrada. Ese registro lo convirtió en poseedor del récord mundial de velocidad sobre el agua, una marca que ningún piloto ni embarcación ha podido superar durante más de cuatro décadas y media.

¿Cómo construyó Ken Warby el hidroavión más rápido del mundo en su patio?

Ken Warby diseñó y ensambló el casco de madera de la embarcación entre 1972 y 1974 junto a un grupo de amigos y voluntarios en el jardín de su casa en Sídney, sin ingeniería externa. El Spirit of Australia está propulsado por tres motores a reacción adquiridos como excedente de las Fuerzas Aéreas australianas, por un coste total de 265 dólares.

La pasión de Warby por los récords de velocidad sobre el agua arrancó en su adolescencia, cuando conoció las hazañas del piloto británico Donald Campbell en 1964. A partir de entonces, la idea de superar la marca máxima fue tomando forma durante años hasta que, a principios de los años setenta, convirtió el jardín de su casa en un astillero improvisado.

El motor central, el que resultó decisivo para batir el récord, costó solo 65 dólares. Sin asesoramiento técnico externo ni las regulaciones de seguridad que hoy serían obligatorias en un proyecto de estas características, Warby elaboró su propio programa de entrenamiento y fue ajustando el vehículo mediante pruebas sucesivas hasta lograr la configuración definitiva.

¿Qué velocidad alcanzó el Spirit of Australia en el embalse de Nueva Gales del Sur?

En 1978, el Spirit of Australia completó su carrera sobre Blowering Dam a 511,11 km/h, el equivalente a más de 317 millas por hora. A esa alta velocidad, la embarcación recorría un kilómetro completo en siete segundos. La nueva marca superó el récord que hasta entonces tenía el piloto estadounidense Lee Taylor, establecido en 1967 con 458,98 km/h. La diferencia entre ambas marcas fue de más de cincuenta kilómetros por hora.

Durante la carrera, el Spirit of Australia presentaba una oscilación lateral que a primera vista parecía un fallo de diseño, pero era intencional. Warby la concibió para que el casco liberara la presión de aire que se acumulaba bajo él a esas velocidades extremas; de no disiparse, ese empuje habría volcado la embarcación.

«No conduces el barco, te lo pones», describió el piloto la sensación de conducir a más de quinientos kilómetros por hora.

El récord que lleva cuatro décadas invicto

Ken Warby falleció en 2023, pero el Spirit of Australia sigue siendo la embarcación más rápida de la historia del motor acuático. El récord de 511,11 km/h que estableció en 1978 permanece invicto más de cuatro décadas y media después, lo que lo convierte en uno de los registros más longevos del automovilismo náutico mundial.

Su hijo David Warby continúa el proyecto familiar con el Spirit of Australia II, diseñado con un 50 % más de potencia que la embarcación original. La familia Warby mantiene vivo el objetivo de seguir siendo los titulares del récord mundial de velocidad sobre el agua.

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