Medioambiente

Suena raro, pero la ciencia lo respalda: las pilas de las cámaras que entrega Bad Bunny en cada concierto pueden contaminar 36.000 litros de agua

Bad Bunny (2019). Foto: Toglenn, CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons // Pilas y baterías. Foto: Freepik
Bad Bunny (2019). Foto: Toglenn, CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons // Pilas y baterías. Foto: Freepik
  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

Bad Bunny reparte entre los fanáticos que asisten a sus conciertos en España un dispositivo LED con forma de cámara desechable. Cada aparato lleva tres pilas salinas y, si no se depositan en un punto de reciclaje autorizado, una sola de ellas puede contaminar hasta 12.000 litros de agua, según lo que afirma la Entidad Administradora de Residuos ECOLEC.

El músico puertorriqueño Benito Antonio Martínez Ocasio (conocido mundialmente como Bad Bunny) ya suma doce conciertos en España con su gira Debí Tirar Más Fotos, con unas 600.000 entradas vendidas y una media de 50.000 espectadores por actuación.

La mayor parte de estas personas recibe uno de estos dispositivos, que el equipo del artista controla en remoto para sincronizar efectos lumínicos durante el espectáculo.

¿Cuánta agua puede contaminar una pila de las cámaras de Bad Bunny?

Cada dispositivo entregado en los conciertos contiene tres pilas. Como ya se mencionó, una sola pila salina mal reciclada puede contaminar hasta 12.000 litros de agua, de modo que el conjunto de las tres asciende a 36.000 litros.

Según ECOLEC, entidad gestora de residuos electrónicos, esa cifra equivale al consumo diario de 277 españoles, tomando como referencia los 130 litros por persona al día del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Si los dispositivos contienen pilas de tipo alcalino (otra variante habitual en aparatos de este tipo), el impacto se multiplica con creces, ya que una pila alcalina puede contaminar hasta 167.000 litros de agua, el equivalente al consumo diario de unos 1.300 españoles. La diferencia respecto a la pila salina es de más de trece veces.

A escala de gira, con 150.000 pilas por concierto y doce fechas en España, si ninguna se reciclara, el volumen de agua potencialmente afectada superaría los 21.600 millones de litros, una quinta parte del Lago de Sanabria, el mayor lago natural de España. En cambio, si los dispositivos llevaran pilas alcalinas en lugar de salinas, el impacto se multiplicaría por más de trece, con más de 300.000 millones de litros, el equivalente a llenar tres veces ese mismo lago.

¿Cómo se filtran los metales de las pilas al agua subterránea?

Las pilas depositadas en vertederos convencionales no resultan inocuas de forma inmediata. Con el tiempo, la carcasa protectora se deteriora y los metales y componentes químicos del interior quedan expuestos. Esos materiales se filtran al suelo y, desde ahí, alcanzan las aguas subterráneas, fuente esencial de suministro hídrico.

El proceso de filtración es gradual, lo que complica la identificación del foco de contaminación una vez iniciado. Un vertedero que acumule pilas sin tratar puede tardar años en manifestar el daño sobre el suelo circundante y los acuíferos más próximos.

¿Dónde reciclar las pilas de los conciertos de Bad Bunny en España?

La alternativa es depositar las pilas en contenedores específicos o puntos de recogida autorizados. Según información recogida por EFE Verde, la entidad gestora Ecopilas dispone de una red de más de 51.000 puntos distribuidos por toda España, localizados en supermercados, grandes superficies, centros comerciales y establecimientos de venta de aparatos eléctricos.

Los contenedores para pilas tienen un formato reducido y se instalan habitualmente junto a las cajas de los supermercados o en la entrada de los grandes establecimientos. No es necesario clasificarlas por tipo de pila: basta con depositarlas en el contenedor específico para residuos de pilas portátiles.

En situaciones así, la responsabilidad del reciclaje recae sobre los espectadores que se llevan el dispositivo como recuerdo, ya que los recintos de los conciertos disponen habitualmente de contenedores al terminar el espectáculo.

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