Gran conmoción astronómica: la NASA descubre que una luna de Urano podría tener un océano y albergar vida
La NASA estudia desde galaxias lejanas hasta los planetas más cercanos de nuestro sistema solar. En esta ocasión han realizado un hallazgo en Miranda, una de las lunas más enigmáticas de Urano.
Según los científicos, Miranda podría tener un océano bajo su superficie helada, lo que reabriría el debate sobre la posibilidad de encontrar vida fuera de la Tierra en nuestro propio sistema solar.
Las conclusiones del estudio científico se han publicado en la revista The Planetary Science Journal, con lo que esta luna de Urano vuelve a estar en el punto de mira de la astrobiología.
La NASA descubre un océano en una luna de Urano
Según los investigadores, el océano de Miranda podría haber existido entre hace 100 y 500 millones de años, con una profundidad cercana a los 100 kilómetros bajo la corteza helada.
Los científicos llegaron a esta conclusión tras comparar la geología observada por la sonda Voyager 2 en 1986 con modelos de tensiones internas. El escenario que mejor reproduce las deformaciones superficiales es la existencia de agua líquida en el interior del satélite.
Hay una pieza que todavía no encajaba: el calentamiento necesario para mantener ese océano. Sin embargo, se explicaría por las fuerzas de marea generadas por la interacción gravitatoria entre Miranda, Urano y otras lunas del sistema.
Justamente es este proceso lo que habría producido suficiente energía interna para fundir parte del hielo. Lo más sorprendente es que esto abre la puerta a que haya albergado vida microscópica.
Por qué Miranda, la luna de Urano, está envuelta de tanto misterio
Durante décadas, Miranda estuvo considerada un mundo helado y prácticamente inactivo. Sin embargo, el nuevo análisis plantea un escenario muy distinto.
Los investigadores han revisado datos históricos y modelos geológicos para explicar la extraña superficie del satélite. Con esta nueva teoría, la existencia de un océano es razonable.
Y es que, según el estudio científico, ciertas estructuras (como crestas, fracturas y terrenos caóticos) encajan mejor con la presencia pasada o incluso actual de un océano subterráneo.
Otro aspecto a tener en cuenta es el tamaño. Miranda tiene apenas unos 235 kilómetros de radio, lo que hace especialmente sorprendente la posibilidad de que haya albergado agua líquida en su interior.
Este no es el primer caso de un planeta o satélite que pudo tener agua. Por ejemplo algunos investigadores también han identificado indicios de que Marte tuvo un océano.
¿La NASA ha encontrado un nuevo candidato a tener vida extraterrestre en el sistema solar?
La presencia de agua líquida convierte automáticamente a Miranda en un mundo de gran interés astrobiológico. El agua es uno de los ingredientes esenciales para la habitabilidad, y su posible existencia en esta luna amplía el mapa de lugares prometedores del sistema solar.
De hecho, los resultados del estudio sirven para justificar que incluso cuerpos pequeños y lejanos podrían haber desarrollado ambientes potencialmente habitables.
Por todo ello, la idea de que Urano y su sistema de lunas puedan esconder varios océanos lo convierten en una prioridad para futuras misiones espaciales.
De momento no hay evidencia directa, pero la posibilidad de que Miranda tenga (o haya tenido) agua líquida es suficiente para reavivar el debate sobre si estamos solos en el universo.