Qué fue de Yael Peña, el famosísimo ‘niño del ColaCao’: de modelo a campeón surfista
Yael Peña empezó a surfear cuando tenía 3 años
Se convirtió en el niño más famoso de la televisión y ahora es modelo y surfista
Yael tiene muchos sueños, pero lo que más le gusta es viajar y surfear
«Me llamo Yael y tengo 10 años». Con esa frase arrancaba uno de los anuncios más recordados de la televisión de comienzos de la década de 2010. Un niño rubio, con acento canario y aspecto despreocupado, hablaba frente a la cámara sobre su pasión por el surf mientras las imágenes lo mostraban deslizándose entre las olas de Tenerife. El spot de ColaCao se convirtió rápidamente en un fenómeno publicitario y transformó a Yael Peña en un rostro conocido en todo el país.
15 años después de aquella campaña, el joven que conquistó a millones de espectadores con su naturalidad ha seguido ligado al mar y ha logrado convertir en realidad el sueño que describía siendo apenas un niño. En estos momentos, Yael Peña puede presumir de haberse consolidado dentro del panorama del surf nacional e internacional, después de una trayectoria marcada por la constancia y los resultados deportivos.
En el anuncio que lo lanzó a la fama relataba cómo había comenzado su relación con el surf desde muy pequeño. «A los 3 años ya me aguantaba en una tabla», explicaba mientras aparecían imágenes surcando las olas junto a su padre. La campaña construía el relato de un niño decidido a abrirse paso en un deporte dominado por adultos, una idea que terminó convirtiéndose en uno de los mensajes más recordados de aquella publicidad.
Un fenómeno viral
La enorme repercusión del anuncio provocó también cierto debate en torno a la figura de Yael Peña. Muchos espectadores se preguntaban hasta qué punto aquella historia era real o si, por el contrario, respondía a un personaje creado por una agencia de publicidad para conectar emocionalmente con el público.
La naturalidad con la que hablaba ante las cámaras y la aparente espontaneidad de su relato hicieron que el anuncio destacara frente a otras campañas de la época. Su voz rasgada, el marcado acento tinerfeño y la estética desenfadada ligada al surf terminaron construyendo una imagen muy reconocible dentro de la cultura popular televisiva de aquellos años.

Con el paso del tiempo, sin embargo, el propio desarrollo de su carrera deportiva disipó buena parte de las dudas que existían sobre él. Lejos de tratarse únicamente de un niño utilizado para representar una historia ficticia, Yael continuó vinculado al surf y fue acumulando resultados destacados dentro de las competiciones juveniles.
Su evolución comenzó a llamar la atención dentro del circuito europeo siendo todavía adolescente. En 2015, con apenas 15 años, logró proclamarse campeón de Europa del Rip Curl GromSearch, uno de los torneos de referencia para jóvenes promesas del surf. Ese mismo año también ganó el Open LPA Surf City junto a la surfista canaria Melania Suárez, otro nombre destacado del panorama nacional.
Un año después, en 2016, volvió a sumar un nuevo éxito al colocarse en primera posición en el campeonato de Europa Sub-16. Los resultados confirmaban que aquel niño del anuncio había conseguido dar el salto al deporte de alto nivel y que detrás de la popular campaña publicitaria existía una auténtica dedicación al surf.
Un surfista de primera
Durante aquellos años, Yael Peña comenzó a ser considerado una de las jóvenes promesas del surf. Distintas publicaciones especializadas destacaron entonces no solo sus cualidades técnicas sobre la tabla, sino también su capacidad para evolucionar de manera constante.
Desde la revista especializada Mar Gruesa llegaron a definir la paciencia como una de sus principales virtudes y subrayaron que sus éxitos eran consecuencia de «un trabajo discreto pero constante». Mientras otros deportistas jóvenes convivían con una exposición mediática intensa, Yael mantuvo un perfil relativamente alejado del foco televisivo que había marcado su infancia.
Paralelamente a la competición, también desarrolló colaboraciones con diferentes marcas vinculadas al deporte y la moda surfista, algo que él mismo fue compartiendo a través de sus redes sociales. Su imagen seguía estando asociada al mar, aunque con una proyección mucho más madura y profesional que la del niño que apareció en televisión años atrás.
Sin embargo, con el tiempo, su visión sobre el surf comenzó a alejarse de la idea clásica de vivir exclusivamente de la competición. Tras la pandemia, el propio Yael reflexionó públicamente sobre la relación que mantenía con el deporte y sorprendió con unas declaraciones en las que dejaba claro que sus prioridades habían cambiado.
Una relación diferente con el surf
Durante una entrevista a la que hemos tenido acceso, Yael explicó que la competición seguía siendo una herramienta de aprendizaje, pero no necesariamente el centro absoluto de su vida. «Me gusta aprender, y la competición es el sitio en el que das lo mejor de ti contra gente que es mejor que tú. Comparándote con los mejores hace que te exijas más y, por lo tanto, evoluciones», señalaba.
Sus palabras reflejaban una visión mucho más amplia sobre el deporte y el crecimiento personal. De hecho, reconocía que ni siquiera dedicaba todos los días al surf, ya que prefería invertir tiempo en otras actividades e intereses. «Hay tanto de lo que podemos disfrutar y nutrirnos que sería como tener una mesa llena de libros y solamente leer uno», afirmaba.
Con todo, esto podemos decir que Yael Peña no ha sido un simple fenómeno viral. Detrás de él había una historia real que, como vemos, ha respaldado su imagen pública.