Un experimento de 18 años en la sabana africana demuestra el impacto de los grandes herbívoros en los árboles
El estudio revela el efecto negativo que producen los vastos animales en la densidad, altura y cobertura de los árboles
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Durante 18 años, científicos dejaron fuera de parcelas cercadas a grandes herbívoros en una sabana de Kenia para comprobar qué ocurriría con los árboles en su ausencia. Tras casi dos décadas, el número de árboles creció y la altura de los mismos aumentó. Luego de retirar las cercas en 2017, elefantes y jirafas volvieron a la parcela, lo que derivó en un descenso de la cobertura arbórea.
La cosa no quedó ahí. Para 2025, el terreno se encontraba prácticamente a los mismos niveles que al comienzo del experimento. No obstante, la densidad de árboles continuaba siendo mayor que antes, según el estudio de campo de 2019, mientras que la mortalidad de los árboles incrementó tras la vuelta de los animales a la superficie previamente cercada.
Cuál fue el efecto de la exclusión de los enormes herbívoros en los árboles
Según un estudio de Ecology Letters, titulado Respuestas de los árboles de la sabana africana a la extinción y reintroducción de grandes herbívoros, la falta de estos animales derivó en un notable incremento de la cobertura arbórea. En los terrenos sin cercar, la cobertura se mantuvo entre 21% y el 32% durante la investigación, mientras que en las áreas cercadas ascendió durante los primeros 10 años y superó el 60% en 2009.
Este nivel en las áreas valladas se mantuvo hasta 2016. Los expertos esclarecieron que la cobertura arbórea fue notablemente mayor en las parcelas cerradas que en las controladas cada año desde 1999 hasta 2016.
Este cambio también se reflejó en los árboles. En 2016, los árboles dentro del recinto cercado habían ascendido a una altura media de 2,37 metros, por los 1,49 metros de las parcelas controladas sin cercar. La densidad de árboles también creció: la densidad media en los cercados pasó de 1.544 árboles por hectárea en 1999 a 3.285 en 2009, al contrario que en las parcelas libres, en las que no hubo casi cambios.
Esto fue lo que sucedió cuando volvieron los herbívoros
Con la retirada de las vallas en 2017, los vastos herbívoros regresaron a las parcelas que habían estado previamente cerradas. Los expertos comprobaron importantes cambios con su vuelta. Para 2020, los árboles sufrieron el crecimiento de altura más negativo registrado durante cualquier fase de la investigación. En 2019, dos años después del fin del experimento, ya no había diferencia en la altura media entre ambos terrenos.
El crecimiento de la copa también tuvo un crecimiento negativo en promedio tras dos años de reintroducción de los animales. El estudio sostuvo que las especies Grewia tenax y Acacia mellifera, que habían tenido un crecimiento positivo durante el periodo de exclusión, experimentaron un crecimiento de copa negativo después del regreso de los herbívoros.
Según los expertos, el veloz crecimiento de la altura de los árboles y la vuelta a los niveles previos al estudio fue parejo al ramoneo intenso de los elefantes en los árboles más altos, y con el regreso de ramoneadores de menor tamaño como los dik-dik o los impalas.
Cómo cambió la cubierta árborea
La cubierta arbórea cayó en picado tras la vuelta de los herbívoros. Según la investigación, el descenso tuvo un ritmo comparable al aumento en la primera década sin herbívoros. Para 2025, la cobertura arbórea en las parcelas que habían sido cercadas era prácticamente similar a los niveles anteriores al estudio.
Los investigadores afirmaron una cobertura media del 36,2% en los cercados al comienzo del experimento por un 36,5% en 2025. Los resultados demostraron que el permiso del acceso de los animales deshizo un gran porcentaje de la cobertura arbórea, pero no restauró la sabana a los niveles anteriores.
La densidad arbórea fue el factor que más sufrió de los tres. Los investigadores revelaron que había incrementado en las parcelas excluidas durante tres años y se mantuvo al alza tras el regreso de los animales. La mortalidad en dichas parcelas aumentó a 19,2 árboles al año entre 2009 y 2016. Tras la vuelta de los herbívoros, ascendió aún más, alcanzando un promedio de 30,5 árboles entre 2016 y 2019 por los 14 en las parcelas controladas en ese periodo.