Longevidad

Científicos de EEUU hallan una proteína en las ballenas árticas que les permite vivir 200 años: quizá sirva para humanos

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Ballena. Imagen de Pexels.

La longevidad humana podría cambiar para siempre tras el descubrimiento de una proteína presente en las ballenas árticas capaz de mantener el ADN en buen estado durante siglos. Este hallazgo científico vuelve a poner el foco en los límites de la vida y en cómo podrían ampliarse en el futuro.

Un estudio realizado por la University of Rochester y publicado en la revista Nature ha identificado un mecanismo biológico clave que permite a estos animales vivir hasta 200 años. La investigación sugiere que, si se lograra replicar este proceso en humanos, la esperanza de vida podría aumentar de forma significativa.

La proteína que permite a las ballenas vivir más de dos siglos

Las ballenas de Groenlandia, conocidas científicamente como ballena boreal o ballena cabeza de arco, son los mamíferos más longevos del planeta. Algunos ejemplares superan los 200 años y, a diferencia de los humanos, apenas desarrollan enfermedades asociadas al envejecimiento, como el cáncer.

Este fenómeno ha intrigado durante años a la comunidad científica, ya que animales de gran tamaño deberían acumular más mutaciones celulares. Esta contradicción se conoce como Paradoja de Peto.

La clave parece estar en una proteína llamada CIRBP. Los investigadores detectaron que las ballenas tienen niveles de esta molécula hasta cien veces superiores a los de otros mamíferos.

Cuando los científicos introdujeron esta proteína en células humanas en laboratorio, observaron que el ADN se reparaba con mayor precisión y se reducían las mutaciones. Además, experimentos con moscas de la fruta mostraron una mayor resistencia al daño y una vida más larga.

Cómo funciona el mecanismo de reparación del ADN

A diferencia de otras especies longevas, las ballenas no parecen depender únicamente de genes adicionales para combatir el cáncer. En su lugar, su estrategia se basa en una reparación del ADN mucho más eficiente.

Sus células siguen un principio distinto: en vez de eliminar rápidamente las células dañadas, priorizan reparar el material genético con gran precisión. Esto permite mantener los tejidos funcionales durante más tiempo y evitar el deterioro progresivo que suele acompañar al envejecimiento.

Este enfoque también ayuda a explicar por qué estas ballenas casi no desarrollan tumores, a pesar de tener un número mucho mayor de células que los humanos. Su sistema biológico logra minimizar los errores antes de que se conviertan en problemas graves.

¿Pueden los humanos llegar a vivir 200 años?

El estudio abre la puerta a una posibilidad teórica: que mejorar los sistemas de reparación del ADN permita extender la vida humana más allá de los límites actuales.

Sin embargo, los expertos advierten que estos resultados aún están lejos de aplicarse en personas. Las pruebas se han realizado en células y organismos simples, y aumentar la reparación celular de forma descontrolada podría tener efectos negativos, como permitir que células dañadas sobrevivan más de lo debido.

Uno de los aspectos más llamativos es que esta proteína responde al frío. En laboratorio, las células humanas expuestas a temperaturas ligeramente más bajas mejoraron su capacidad de reparación del ADN y aumentaron los niveles de CIRBP.

Esto ha llevado a plantear hipótesis sobre si hábitos como las duchas frías podrían influir en este proceso, aunque los propios investigadores insisten en que aún no hay evidencia suficiente en humanos.

Qué viene ahora en la investigación sobre la longevidad humana

El equipo científico ya trabaja en nuevos experimentos con ratones y en estudios con voluntarios para comprobar si este mecanismo puede activarse de forma segura en el cuerpo humano.

Más allá de la idea de vivir dos siglos, el objetivo principal es otro: prolongar los años de vida saludable, reduciendo enfermedades y mejorando la calidad de vida durante más tiempo.

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