Sánchez retomará la condonación de la deuda autonómica tras las andaluzas para intentar romper la unidad del PP
Comunidad Valenciana y Andalucía son sus objetivos principales
Salvador Illa necesita una "inyección económica" antes de julio

A una semana de las elecciones andaluzas, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ya ha puesto la proa de su Gobierno en dirección a su próxima batalla, que será la condonación de la deuda de las autonomías con el Fondo de Liquidez Autonómica (FLA), según han confirmado fuentes del Ejecutivo a OKDIARIO. Tras la batalla andaluza, en la que la candidata socialista, María Jesús Montero, ha evitado mencionar los «privilegios» para Cataluña, o lo que otras comunidades consideran «agravios» para con el resto, Sánchez quiere retomar el «reparto de millones» para las autonomías y tratar de romper la unidad dentro del PP.
Sánchez abrirá de nuevo el debate sobre la condonación de la deuda autonómica, aparcado en su día cuando constató que sería incapaz de aprobar el proyecto de ley que presentó en el Congreso en diciembre de 2025, por falta de apoyos. Según las fuentes consultadas, el presidente del Gobierno tiene dos objetivos: cumplir con las exigencias de Salvador Illa, comprometido con ERC a llevarse una buena «porción de la tarta autonómica» y tratar de romper la unidad mostrada por el PP a la hora de rechazar el perdón de la deuda ofrecido por el Ejecutivo.
En especial, Sánchez busca sembrar la discordia en la Comunidad Valenciana, que, según los cálculos que hace el Ejecutivo, sería de las más beneficiadas y a la que se le perdonarían 11.210 millones de euros, con lo que supondría, además de no tener que hacer frente a esa deuda, ver reducido también el pago de intereses. Mientras María Jesús Montero fue la titular de Hacienda, el PP se negó a aceptar ese «regalo envenenado» del equipo de Sánchez.
Sin embargo, concluido el ciclo electoral que comenzó en Extremadura, continuó en Aragón y Castilla y León y finaliza con las elecciones en Andalucía este 17 de mayo, se abre un largo periodo de un año sin elecciones en el que «quienes rechacen los millones que se le ofrecen —asegura uno de los consultados— tendrán que explicar muy bien por qué a sus conciudadanos».
El encargado de llevar adelante la operación es el flamante ministro de Economía, Arcadi España, valenciano y ex conseller de Economía durante la etapa del socialista Ximo Puig al frente de la Generalitat valenciana. Será él quien se mida con el presidente Juanfran Pérez Llorca. Sánchez y su entorno creen que el presidente valenciano no va a tener fácil defender su «no» ante sus paisanos.
Otro de los objetivos fijados por el presidente es la comunidad andaluza, donde da por hecho que Juanma Moreno seguirá al frente de la Junta de Andalucía y que su rotunda negativa puede variar o incluso «admitir matices» después de la campaña andaluza, sin Montero en el ministerio de Hacienda y sin más elecciones a la vista, al menos hasta el año próximo. Ahora —señala uno de los consultados— seguramente será más difícil para el presidente andaluz rechazar los 18.791 millones de euros que pone el Ejecutivo sobre la mesa para saldar la deuda andaluza con el Estado.
Por último, además de intentar romper la unidad demostrada por el PP, Sánchez tiene que satisfacer una de las peticiones del presidente catalán, Salvador Illa, a quien le urge presentar ante sus socios de ERC al menos uno de los acuerdos que alcanzaron en materia económica para ser investido presidente. De hecho, Illa y su gabinete esperan que Sánchez les ponga en bandeja esta condonación de 17.104 millones de euros para poder cerrar la negociación de los presupuestos de Cataluña, que ERC se niega a apoyar por el «incumplimiento» de los acuerdos económicos alcanzados por Illa y bendecidos en su día por Pedro Sánchez.
Junto a la condonación de la deuda, Illa se comprometió a conseguir la cesión del 100% del IRPF y aprobar un nuevo modelo de financiación autonómica con una «financiación singular» para Cataluña. Ninguno de los compromisos se ha cumplido hasta la fecha, porque Sánchez no ha logrado el apoyo de la mayoría del Congreso, aquella mayoría que lo invistió presidente.