Psicología

Bebés nerviosos: 5 situaciones que les estresan y cómo podemos ayudarles

Los supermercados, ignorarlos o el cansancio son algunas de las situaciones de estrés que pueden hacer que los bebés se pongan nerviosos.

bebés nerviosos
Situaciones en las que los bebés se pueden poner nerviosos

A veces los bebés se ponen nerviosos sin más o por situaciones en las que de repente pasa algo que escapa a su compresión o que sencillamente les asusta. Es algo pasajero que no irá a más, pero en el caso de que tengas un hijo o hija que ya de por sí es muy nervioso, es posible que determinadas situaciones le estresen más de la cuenta, de modo que os vamos a revelar cuáles son y qué podemos hacer para ayudarles.

Bebés nerviosos: 5 situaciones que les estresan y cómo podemos ayudarles

bebés nerviosos

Estrés, miedo e ira son algunas de las sensaciones que puede experimentar el bebé cuando se pone nervioso. Es importante intentar evitar que esto suceda ya que en casos muy extremos es posible que el bebé pase de un simple llanto a una situación mucho más grave en la que por los propios nervios acabe temblando y realmente afectado.

Suele ocurrir que en determinadas situaciones, es posible que el niño o niña se estrese demasiado de modo que es mejor evitar cualquier síntoma de nerviosismo. Veamos cuáles son esas situación y qué podemos hacer para ayudar a nuestro hijo/a nervioso/a.

1. Comprar en un supermercado concurrido

Luces, ruidos, extraños que se acercan, voces desconocidas, sonidos… Si bien en algunos casos pueden actuar como sedantes, a menudo provocan en los bebés un cortocircuito sensorial. En este punto lo mejor que puedes hacer es buscar rápidamente un rincón tranquilo y mimar al bebé mientras lo amamantas.

Cuando estás fuera de casa, siempre es mejor llevar una bufanda o una manta impregnada del olor de la madre: según un estudio del Gettysburg College en Pensilvania, los olores familiares ayudan a los niños a calmarse más rápido .

2. Falta de atención

Tu pequeño puede comenzar a desesperarse también en situaciones en las que no le prestas toda tu atención. Por ejemplo, si estás hablando por teléfono y el bebé no recibe una respuesta inmediata a una sonrisa o una llamada, puede comenzar a llorar de frustración porque se siente ignorado. La solución es hacerle sentir tu presencia . Sin dejar de hablar por teléfono: solo sonríele o dale un sonajero.

3. Cansancio

Como cualquier otra persona, los bebés pueden ponerse tensos, sensibles e irritables cuando están exhaustos. La solución es moverlos: toma al bebé en tus brazos y lo meces con rápidos movimientos rítmicos, como si estuvieras en una pista de baile con música rock de fondo. De hecho, acunarlo suavemente en estos casos no funciona.

Durante el verano, sin embargo, es recomendable salir a pasear por el parque: el ruido blanco de la naturaleza, junto con el movimiento del cochecito, calma al niño.

4. Ansiedad por separación

Especialmente entre los 6 y los 8 meses, el pequeño puede sufrir ansiedad por separación si lo dejas con una persona que le es desconocida, como una niñera. Y puede empezar a llorar desesperadamente.

La solución, en este caso, es preventiva: es necesario presentar paulatinamente a las personas a las que se quiere encomendar el niño. Exactamente como ocurre con la inserción en la guardería.

5. Padres y madres estresados

Si tú no estás relajado/a, tu pequeño lo estará mucho menos. Los niños buscan en sus padres respuestas a los misterios de la vida. Y cuando muestran signos de estrés, el pequeño cree que hay algo a lo que temer y llora para pedir ayuda.

La solución no es esconder tus emociones, sino mostrarle al pequeño que aunque estés estresado puedes calmarte . Una buena forma de hacerlo es destapar su barriga, poner los labios sobre ella y soplar suavemente. La sensación de cosquilleo lo calmará y la respiración profunda necesaria para soplar aliviará su estrés.

Si, por el contrario, el bebé ya está tranquilo y en paz, y simplemente quieres que se relaje, quizás para favorecer el sueño, puedes recurrir al masaje . Hazlo empezando desde los pies hasta la cabeza, masajeando suavemente y continuando hablando con tu pequeño mientras lo masajeas: para el bebé es una experiencia sumamente placentera y relajante , que le ayudará a dormirse profundamente en poco tiempo .

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