Sombrillas, colchones y tendederos en los árboles: los indigentes toman el parque Krekovic de Palma
"Me daba miedo que me hiciesen algo": los vecinos de Nou Llevant denuncian amenazas y un incivismo descontrolado en la zona
El parque Krekovic continúa siendo una fuente constante de inquietud para las familias, mayores y niños del barrio palmesano de Nou Llevant. Lo que debería ser un pulmón verde y un punto de encuentro vecinal se ha transformado en el escenario de un nuevo asentamiento de personas sin hogar que ocupan diversas áreas de este espacio público.
Ante la falta de alternativas habitacionales, varias personas han instalado su residencia improvisada a plena luz del día en las zonas más frecuentadas del recinto. Sobre el terreno, la estampa diaria combina cartones, mantas, colchones, sillas y sombrillas colocadas para resguardarse del sol.
Los enseres personales se acumulan sobre el suelo restando superficie al uso ciudadano, mientras las ramas de los árboles terminan convertidas en tendederos improvisados para secar toallas y prendas de vestir.
Esta ocupación del espacio ha empezado a desencadenar episodios de tensión entre los residentes habituales. Según ha relatado una vecina del barrio, la convivencia se ha vuelto inestable hasta el punto de vivirse momentos de intimidación cuando algunos de los ocupantes detectaron que estaban siendo grabados. «Me daba miedo de que me hiciese daño», confiesa la residente, visibilizando la sensación de inseguridad que empieza a calar en la zona.
Sin embargo, el deterioro del clima social en Krekovic no es un fenómeno aislado, sino el último capítulo de una lista de episodios incívicos. Hace escasos días, la indignación vecinal volvió a dispararse cuando un joven magrebí fue grabado mientras utilizaba una fuente pública de agua potable para ducharse y lavarse las piernas y los pies directamente sobre la infraestructura municipal, ante la mirada atónita de los transeúntes.
A esta situación se suman las denuncias iniciadas el pasado mes de julio sobre las molestias generadas por un grupo de jóvenes colombianos que acude de forma recurrente al parque para consumir alcohol, reproducir música a un volumen desmedido y realizar sus necesidades fisiológicas al aire libre. La actividad de este grupo de unos veinte años se concentra de forma habitual alrededor del antiguo chiringuito abandonado.
Se trata de una pequeña estructura ubicada en el corazón del parque que, tiempo atrás, funcionaba como un concurrido punto de reunión donde las familias acudían con los niños a tomar el aperitivo y disfrutar de la tarde con tranquilidad.