Baleares

El hogar de las ninfas romanas en Menorca, un monumento de inmenso valor en peligro de desaparición

La entidad proteccionista Hispania Nostra incluye el Ninfeo de Cala Figuera (Mahón) en la 'lista roja'

Es una de las obras portuarias más antiguas e importantes de toda Europa

Ninfeo de Menorca
El Ninfeo de Cala Figuera, en el Puerto de Mahón (Menorca).

Menorca alberga una de las obras portuarias más antiguas e importantes del Mediterráneo y de Europa. Se trata del Ninfeo de Cala Figuera, en el puerto de Mahón. Es un monumento en estado ruinoso que, por su significado, historia y valor patrimonial, requiere una urgente restauración y protección. Este mismo mes, la asociación Hispania Nostra ha incluido el Ninfeo en la lista roja. Hispania Nostra es una entidad nacional con proyección europea que trabaja por la defensa, salvaguarda, promoción y puesta en valor del patrimonio.

La inclusión del ninfeo romano de Menorca en la lista roja de Hispania Nostra ha de servir para sacarlo del olvido y potenciar su preservación. En este sentido, el pasado día 12 se ha publicado en Es Diari de Menorca que «Puertos anuncia una actuación urgente para salvar el ninfeo de Cala Figuera».

Diversos trabajos y estudios han facilitado el reconocimiento del inmenso valor histórico y patrimonial del monumento y, entre ellos, hay que citar el reciente informe realizado por Gabriel Villalonga en base a las investigaciones desarrolladas por diversos especialistas, con especial mención a los arqueólogos Ferran Lagarda Mata y Cristina Rita Larrucea.

Esta última dirigió, ya en 1984, dos campañas de excavaciones en el yacimiento arqueológico, llegando a la conclusión de que «tanto por el tipo de obra monumental llevado a cabo en la captación de agua en el interior de la cueva, como por las conducciones que de ella parten, cuyos paralelismos están bien documentados en varias ciudades de la antigüedad romana, estamos ante una construcción hidráulica romana, y más aún, ante un ninfeo».

Concluye en su informe (Institut d’Estudis Baleàrics): «A la espera de la confirmación definitiva en la próxima campaña, podemos afirmar que estamos ante un ninfeo romano, que luego ha sido reaprovechado a lo largo de la historia, por su excelente situación junto al mar, sin que haya sufrido apenas cambios».

Ferran Lagarda desgrana en su monográfico que «nos encontramos ante un ninfeo a la vez romano y en gruta, con una fuente monumental aunque de pequeño tamaño… Sin duda, se trataba de un santuario dedicado a las ninfas al que acudían los barcos en la Antigüedad nada más entrar en el puerto para darles culto y obtener el líquido elemento». Lagarda califica el ninfeo de Cala Figuera como «un monumento único, no tan sólo en Baleares sino en toda la península y gran parte de Europa, con paralelos o, mejor, similitudes, sólo en Italia».

En su informe, Villalonga explica que un ninfeo es un monumento o estructura consagrada a las ninfas, especialmente a las de las fuentes y aguas. Originalmente eran grutas naturales, que evolucionaron en la arquitectura helenística y romana hacia fuentes monumentales, a menudo decoradas con estatuas, nichos y columnas, funcionando como santuarios dedicados a las ninfas, fuentes públicas o suministros de agua. Eran el hogar de las ninfas locales.

El Ninfeo de Cala Figuera fue construido tras la ocupación de Menorca por el ejército de Quinto Cecilio Metelo en el año 123 a. C. tras la derrota del ejército de Cartago en la Segunda Guerra Púnica. Los romanos identificaron el lugar como Portus Magonis, que le da nombre a la actual ciudad de Mahón.

Explica Gabriel Villalonga que las ninfas acuáticas personificaban y protegían todas las masas de agua. Las ninfas acuáticas, náyades o hidríades, eran las que, según los griegos, vivían en cuevas o grutas submarinas. En este sentido, La Odisea contiene una famosa descripción de la Cueva de las Ninfas en la costa de la isla de Ítaca, hogar de Odiseo. Muchas de las ninfas presidían sobre las aguas o las fuentes, creyéndose que inspiraban a quienes bebían de ellas, por lo que se pensaba que las ninfas estaban dotadas de poderes proféticos u oraculares, otorgándoles, incluso, el don de la poesía.

El estado actual del monumento es ruinoso, a pesar de una instalación de cerramiento de la gruta con malla metálica. Las deposiciones de las palomas que se refugian en la cueva han corroído la piedra de marés de la que está hecho el ninfeo.

A lo largo de los siglos —explica Gabriel Villalonga—, el espacio ha sufrido cambios por la intervención humana y el mayor se produjo en época inglesa, cuando se modificó la zona con la construcción de una rampa lateral, la actual Costa de Cala Figuera, y con la construcción del muelle de atraque en forma de U, desapareciendo la playa antes existente.

La obra se adentró en el mar para asegurar el atraque de buques con el suficiente calado. La explanación se realizó para la construcción de la
fábrica de tejidos La Industrial Mahonesa.

Del ninfeo ahora apenas mana agua por la sobreexplotación del acuífero situado bajo el Camí Verd (que comunica Cala Figuera con el poblado talayótico de Trepucó).

En su informe, Villalonga explica que «el estado actual del monumento es lamentable, después de muchos años de abandono». Y añade: «Es urgente su intervención, antes de que sea demasiado tarde, por parte de los actuales responsables, gestores del espacio, la Autoridad Portuaria de Baleares, con la imprescindible implicación y cooperación de arqueólogos e historiadores y los demás actores públicos y privados de la sociedad menorquina, ya que su importancia trasciende a la propia Autoridad Portuaria, para garantizar su recuperación en las mejores condiciones posibles».

Para Gabriel Villalonga «es innegable que la deseable recuperación y puesta en valor de este importante monumento requiere la provisión de fondos suficientes». Y apostilla: «En mi opinión, puesto que la responsabilidad es colectiva, además de la aportación que haga la Autoridad Portuaria de Baleares, debería implicarse en su financiación la sociedad menorquina, representada, en primer término, por sus instituciones y, en segundo término, invitando también al empresariado menorquín».

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