TRIBUNALES

A prisión los ‘carniceros de Porto Pi’ por asestar 11 navajazos a un joven en Palma al grito de «¡te vamos a matar!»

Han sido condenados a un total de 10 años de cárcel por un delito de intento de homicidio

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El juez ha enviado a prisión a los carniceros de Porto Pi, los cuatro jóvenes que intentaron matar a navajazos a otro a la salida de la discoteca Velvet de Palma en abril de 2025. En total, han sido condenados a un total de 10 años de cárcel por un delito de intento de homicidio tras llegar a un acuerdo con la Fiscalía, que inicialmente pedía 36 años de cárcel.

En concreto, uno de los procesados ha sido condenado a cuatro años de prisión y el resto a dos cada uno. La víctima, por su parte, pagará una multa a uno de ellos por un delito leve de lesiones.

Los condenados a dos años no entrarán en prisión a condición de no delinquir en los próximos tres años y de abonar a la víctima la responsabilidad civil. Respecto al cuarto condenado, su abogado pedirá igualmente la suspensión de la pena de privación de libertad.

Los hechos ocurrieron sobre las 6.00 horas del 6 de abril de 2025 en el exterior de la discoteca Velvet de Porto Pi. La víctima inició una discusión con uno de los agresores y le propinó diversos golpes en la cabeza. El joven, junto con el resto de acusados, se abalanzaron sobre él y lo tiraron al suelo.

Tres de los procesados sujetaron al perjudicado y uno de ellos le asestó once navajazos en la zona de las nalgas, así como en el costado derecho mientras todos le decían: «¡Te vamos a matar!». Los atacantes impidieron cualquier defensa o protección de la víctima y aprovecharon para propinarle repetidos puñetazos y patadas por todo el cuerpo.

Los empleados del establecimiento de ocio nocturno intervinieron y pararon la agresión, que fue grabada por varios testigos. La Policía Nacional, una vez recibidas la denuncia y las imágenes, abrió una investigación y detuvo a los presuntos agresores.

La víctima horas después explicó a los investigadores que no sintió en ningún momento cómo le pinchaban, ni siquiera dolor por los numerosos golpes recibidos. Cuando le acuchillaban, escuchó una voz que decía: «Dale en el culo, que ahí no lo vas a matar». El herido solo recordaba la presión sobre su espalda. Quedó tendido en el suelo, sin poder levantarse, hasta que llegó la Policía.

Las consecuencias médicas fueron graves: sufrió neumotórax derecho, fractura costal, heridas que requirieron sutura e ingreso hospitalario, y necesitó 45 días para sanar, dos de ellos de carácter grave. Como secuelas arrastra neuralgias intercostales, estrés postraumático y cicatrices con perjuicio estético.

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