Intervenidos en el puerto de Palma 1.400 kilos de pollo congelado que había roto la cadena de frío
La carne congelada, que debía conservarse a -18ºC, presentaba temperaturas de entre 5,3ºC y 15ºC

Los inspectores de la Dirección General de Calidad Agroalimentaria y Producto Local han intervenido un cargamento de 1.400 kilos de carne de pollo en el puerto de Palma tras detectar incumplimientos en las condiciones de transporte que comprometían la cadena de frío y, en consecuencia, la seguridad alimentaria del producto.
Según ha informado la Conselleria de Pesca, Agricultura y Medio Natural en un comunicado, durante la inspección se comprobó que el vehículo transportaba simultáneamente carne de pollo congelada y refrigerada.
Además, carecía de los registros obligatorios de temperatura que acreditan las condiciones de conservación de los alimentos durante el transporte.
Los inspectores constataron que la carne congelada, que debía conservarse a -18ºC, presentaba temperaturas de entre 5,3ºC y 15ºC. Parte de la mercancía mostraba además signos evidentes de descongelación, como textura blanda, condensación y fragmentos de hielo, y una temperatura de -1,8ºC en el centro de la masa de la carne.
Ante estas irregularidades, los inspectores precintaron e intervinieron los 1.400 kilos de carne de pollo e iniciaron las actuaciones administrativas al considerar que los hechos podrían constituir una infracción grave en materia de seguridad alimentaria.
La Conselleria ha recordado que estos controles oficiales tienen como objetivo verificar que los alimentos se transportan conforme a la normativa vigente, mediante la revisión de la documentación obligatoria y la comprobación del mantenimiento de las temperaturas exigidas para garantizar su correcta conservación.
Es una más de las constantes inspecciones que realiza la Dirección General de Calidad Agroalimentaria no sólo en el puerto de Palma sino también en el resto de puertos y aeropuertos. Son puntos estratégicos tanto en la entrada desaludsalud alimentos como puntos de venta por los que pasan a diario decenas de miles de hipotéticos consumidores.
En la mayoría de ocasiones la inspección se fija en la corrección en los etiquetados. Otras, como esta, tienen como objetivo la salud pública dado que un producto congelado que ha roto la cadena de frío puede llegar en malas condiciones al consumidor final.