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La empresa de limpieza de Palma, la quinta ciudad más sucia de España, se dedicará a vender electricidad

Gastará 100 millones en producir gas y electricidad para abastecer al Consistorio y venderla a los ciudadanos

Prevé instalar una docena de electrolineras repartidas por toda la ciudad para la carga de coches eléctricos

Empresarios y entidades vecinales estallan contra el PSOE: «Palma nunca ha estado tan sucia y abandonada»

Palma limpieza luz
El alcalde de Palma, José Hila, con el presidente de Emaya, Ramon Perpinyà.

A un año de las elecciones, y con el recibo de la luz disparado, la empresa municipal de limpieza de Palma, la quinta ciudad más sucia de España, según la OCU, no apuesta por mejorar el estado de las calles sino por el mercado energético, y aunque seguirá barriendo las calles de la capital balear, el principal objetivo de la actual dirección de Emaya, presidida por el concejal socialista, Ramon Perpinyà, será la venta de energía.

Venderá electricidad no sólo para abastecer a edificios e instalaciones municipales, sino incluso para venderla a los ciudadanos, con la instalación de surtidores (electrolineras) para la carga de vehículos repartidos por toda la ciudad.

Ese es el objetivo de futuro para Emaya de Perpinyà y del alcalde socialista, José Hila, que prevén destinar nada menos que 100 millones de euros para poder entrar a competir con dinero público con las grandes multinacionales energéticas.

Un plan que ya ha comenzado a diseñar el gerente de la compañía aterrizado esta legislatura, Manuel José Menéndez Prieto, que ya ha dado el primer paso con la modificación de los estatutos de la compañía, que ahora ya es, de limpieza, agua, alcantarillado y energía.

Este ingeniero de Minas, especializado en tecnologías energéticas por la Universidad Politécnica de Madrid y consultor independiente en energía, agua y medio ambiente, ha sido directivo en empresas del sector como Naturgy, GasNatural Fenosa, Sogama (Sociedad Gallega de Medio Ambiente) y Unión Fenosa.

Más que la mejora del más que cuestionado estado de salubridad de las calles de Palma, muy criticado esta legislatura por toda clase de colectivos, desde comerciantes, asociaciones de vecinos y partidos de la oposición, Menédez y Perpinyà, contemplan el futuro de la mayor empresa municipal del Consistorio palmesano, (120 millones de euros de presupuesto y 1.400 trabajadores) vinculado a la venta de electricidad.

Entre los objetivos que se han marcado para ello, figura la instalación de una docena de electrolineras con energía producida por la propia compañía para competir con las multinacionales del sector.

Para ello contemplan la apertura e instalación de grandes parques solares, el uso del gas procedente de depuradoras y la colocación de placas fotovoltaicas en las principales construcciones municipales, caso de la sede de Emaya en Son Pacs donde, en estos momentos, se están ejecutando obras para su instalación en cubiertas y techos de los edificios.

La antigüedad de las construcciones ha obligado a reforzar sus estructuras para aguantar el peso de los paneles. Una venta de energía con dinero público para competir con empresas privadas, de difícil justificación con la legislación europea actual en la mano, y mediante una inversión de más de 100 millones de euros que el tándem Menéndez-Penpinyà pretende lograr, para más inri, con fondos europeos.

Aunque serán las urnas las que decidan, dentro de menos de un año, si Perpinyà y Menéndez siguen en sus cargos, ellos  ya se han puesto manos a la obra, encargando la redacción de toda clase de proyectos sobre el particular cuyo coste, por ahora, se desconoce.

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