Crecimiento ilimitado
El Tribunal Superior de Justicia de Baleares (TSJB) ha puesto sobre la mesa un asunto inquietante: unas 202.000 personas seguían pendientes de la resolución de un caso judicial al cierre de 2025 y esto, maravíllense, es una cifra que prácticamente dobla las listas de espera de la sanidad pública. Si esto es así, y así parece, hablando en plata, aviados estamos.
¿Qué sucede aquí? Pues que las Baleares tienen una de las densidades de población más altas de España, superando entre los 220 y los 250 habitantes por kilómetro cuadrado a principios de 2026. Y esta cifra es significativamente superior a la media nacional, que es de 96, posicionando al archipiélago como una de las regiones más densamente pobladas del país, situándose en la quinta comunidad, solo superada por Madrid, País Vasco, Canarias y Cataluña, y actualmente con un crecimiento poblacional constante que roza los 1,26 millones de habitantes, con Mallorca concentrando la mayor parte de la población -más del 75 %- y una densidad especialmente alta en Palma.
Esta es la cuestión. ¿Soluciones? Comienza a ser buena hora para que quienes tienen a su cargo nuestra gobernabilidad y los que ahora disienten vayan a ponerse de común acuerdo y pensando que, tal como apuntan los índices -justicia, sanidad, etc.-, nuestro crecimiento, sin afectar a nuestra economía, no puede ni debe ser ilimitado. De las cuestiones pendientes de solución, esta es evidentemente prioritaria.
MARTES: SA FEIXINA. Dado el empeño de derribar el monumento a las víctimas del crucero Baleares, mantenido por los socialistas y secundado por los nacionalistas, levantado en su día y en mala hora en Sa Feixina y actualmente desprovisto de cualquier significado, rechazando cualquier enfrentamiento desde la socialista Aina Calvo, lo más coherente, dado que legalmente parece imposible lograrlo, es que alguien lo dinamite y así, santas pascuas, asunto resuelto. De Sa Feixina no cantaran pus mai més ni galls mi gallines. Aunque tampoco es descartable, no vaya a ser que, como en su día es pont d’es tren en el Parc de Ses Estacions, haya tenido que ser nuevamente levantado. Y así, derribándolo y volviéndolo a levantar, ad infinitum nos iremos entreteniendo. Le digo yo a usted, señor guardia…
MIÉRCOLES: EL RUIDO. Las asociaciones de vecinos de Santa Catalina y Es Jonquet, Sa Llotja y el Paseo Marítimo de Palma denunciarán públicamente el impacto del ruido sobre la salud de los residentes. Las entidades vecinales han sostenido que es una evidencia que el ruido afecta a la salud de las personas. Esta evidencia científica permite fundamentar denuncias como, por ejemplo, la sentencia recientemente dictada por el Tribunal Superior de Justicia de Baleares que califica de «tortura acústica» el ruido que tuvieron que sufrir los vecinos que residen en la barriada de la plaza de toros durante los conciertos musicales que se organizaron en el recinto taurino.
Evidentemente, en zonas donde conviven vecinos y comercios, una cosa impide la otra. Pero la ciudad tiene obligación de hacer los horarios compatibles. Así sucede, por ejemplo, en Blanquerna y así debería hacerlo compatible en otro lugar de la ciudad. Palma tiene un problema, evidentemente, pero también tiene la solución en su mano.
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