MALLORCA

Blanco y Negro, la tienda de bellas artes en Palma que cierra 43 años después entre lágrimas y abrazos

La holandesa Cornelia Van der Hoot llegó a Mallorca en 1976, se enamoró y fundó la tienda junto a su marido hace 43 años

"Empezamos vendiendo muchos objetos para manualidades pero desde hace años nuestros principales clientes son artistas"

Antonia, hija de Cornelia: "Cada día lloramos, nos da pena cerrar y nos emociona ver cómo nos trata la gente"

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Blanco y Negro es la tienda de los estudiantes y sus familias, la tienda de las manualidades y la tienda de los artistas y los aficionados al arte en general. Es también la tienda que nació de una historia de amor y que ahora, 43 años después, cierra sus puertas entre el pesar de sus clientes habituales y los muchos sentimientos encontrados de su propietaria, Cornelia Van der Hoot, y su hija Antonia Rodríguez.

Blanco y Negro es el último comercio emblemático de Palma que ha colgado el letrero de liquidación total por cierre y que estos días se ve abarrotado de clientes que buscan oportunidades y, especialmente, de aquellos de toda la vida que quieren despedirse o llevarse un recuerdo del establecimiento.

El local está situado en un lugar estratégico de las Avenidas, frente a los institutos Joan Alcover y Ramon Llull y sus puertas se cerrarán de forma  definitiva antes de Semana Santa.

La tienda fue fundada hace 43 años por la holandesa Cornelia Van der Hoot, una persona que se enamoró primero de Mallorca y después de un mallorquín, con quien se casó y tuvo a su hija Antonia.

Con Cornelia hablamos para conocer la historia de este local de bellas artes. La intención era entrevistar a madre e hija pero resulta imposible. Ante la saturación de clientes, Antonia se ve obligada a atenderles. Aun así, interrumpe brevemente su intenso trabajo para expresar su profundo agradecimiento a toda la clientela, especialmente a los clientes de toda la vida, que estos días se acercan a la tienda, no sólo a comprar, sino también a despedirse. «Cada día lloramos, nos da pena cerrar y nos emociona ver cómo nos trata la gente», comenta Antonia.

Así las cosas, la entrevista es a Cornelia dentro de una tienda abarrotada de clientes y amigos.

PREGUNTA.-Después de 43 años ha decidido cerrar la tienda Blanco y Negro.

RESPUESTA.-Así es. El mes que viene cumplo 69 años y ya es hora de retirarme. Quiero disfrutar un poco de la vida.

P.-El negocio lo lleva ahora con su hija Antonia. ¿No se ha planteado su hija tomar el relevo?

R.-La tienda Blanco y Negro la hemos llevado siempre en familia. Ya se murió mi marido y mi hija me dice que sin mí, la tienda no es lo mimo y que es mejor cerrar.

P.-¿Cuáles son los principales productos que se venden en Blanco y Negro?

R.-En un principio la tienda estaba muy enfocada a las manualidades pero en los últimos diez años ha cambiado mucho para convertirse sobre todo en una tienda de bellas artes. A los jóvenes de hoy en día, las manualidades ya no les interesan tanto.

P.-Pero también compran aquí muchos escolares y familias de escolares.

R.-Aquí vendemos cosas para niños, para los que empiezan a saber hacer algo y hasta para gente de 90 años y más. Hemos tenido clientes de todas las edades y hay personas que he visto venir aquí desde pequeñitas, cuando iban al colegio y que ahora siguen viniendo con sus hijos e incluso nietos.

P.-Y también vienen los artistas.

R.-Viene gente que se dedica a la pintura y las bellas artes en general. Vienen mucho a comprar productos diversos, pinturas, pinceles, lienzos, de todo. Y tenemos clientes muy fieles. Son casi de la familia. O sea, no se trata simplemente de que vengan a comprar y pum, pum fuera. Nada de eso. Es gente con la que conversamos, de la que te que te interesas por ella, de cómo ha quedado su última pintura, de la familia, etcétera. Es algo muy familiar, no sólo una tienda.

P.-¿Y a lo largo de los años, ha cambiado el tipo de cliente?

R.-Sí. Antes era sobre todo manualidades. Ahora, de manualidades ya prácticamente nada. De bellas artes, sí. Los jóvenes hacen ahora mucho diseño y compran muchos productos de diseño, como rotuladores profesionales, por ejemplo.

P.-¿Cómo nació Blanco y Negro? ¿A qué se dedicaba antes de fundar la tienda?

R.-Bueno, yo vine a Mallorca en 1976 y me enamoré de un mallorquín. Hice un curso en la Escuela de Artes y Oficios, aquí cerca, y me saqué el diploma. Mi marido también lo hizo. Después mi marido me preguntó qué me gustaría hacer, a qué me gustaría dedicar el tiempo y aquí nació la idea de abrir una tienda de bellas artes. Primero estuvimos dos años en la esquina, allí donde ahora está Naturgy, pero enseguida nos cambiamos a este local y aquí hemos seguido hasta ahora.

Blanco y Negro
Clientes en Blanco y Negro.

P.-Desde que han puesto el letrero anunciando el cierre veo que están recibiendo una avalancha de clientes.

R.-Es impresionante. No nos da tiempo ni para tomar un café. Estamos muy agradecidos a toda la clientela. Además, la gente nos dice cosas muy bonitas. Estamos muy agradecidos a todos los clientes.

P.-¿Qué día cerrarán?

R.-Cuando esté todo esto liquidado. Pensamos que será a final de febrero o mitad de marzo.

P.-¿Dónde nació usted?

R.-En Holanda, cerca de Rotterdam. Concretamente en una localidad pesquera que se llama Ulaardingen.

P.-Y después de 43 años, ¿qué siente en el momento del cierre?

R.-Me sabe mal por toda la clientela, porque de verdad, durante 43 años, cada día que he abierto lo hemos hecho con muchas ganas, con mucha ilusión. Me gusta mucho todo lo que hago. Cerramos con mucha pena pero, claro, era preciso iniciar una nueva etapa en mi vida.

P.-¿Y a qué se dedicará ahora?

R.-A nada. A visitar los pueblos de Mallorca, muchos no los conozco. Después quiero viajar por la península, que me gusta mucho. Quiero hacer cosas con mi hija. Y aparte de todo esto, tengo muchas hobbies. Yo pinto y dibujo y hago manualidades, hago de todo. O sea, no me voy a aburrir, no me va a faltar tiempo incluso.

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