Tanques

Ni Múnich ni Berlín: por qué el tanque Leopardo fabricado en Sevilla y Asturias es el más temido de la OTAN

tanque
Tanque Leopardo 2E. (Foto: Ejercito.defensa.gob.es).
Blanca Espada

Cuando se habla de tanques en Europa, lo habitual es que pensemos en los que se hacen en ciudades de Alemania como Múnich, Berlín ya que siempre se mencionan cuando se trata de carros de combate modernos. Pero en los últimos años hay otro lugar que se ha ido colando en esa conversación sin hacer demasiado ruido, y lo cierto es que está bastante más cerca de lo que parece. Todo gracias a un tanque fabricado en Sevilla que no tiene nada que envidiar a los que se hacen en las localizaciones antes mencionadas.

En concreto, desde España se fabrica una de las versiones más completas del Leopardo, el conocido como 2E. Y no, no es un modelo cualquiera ni una adaptación menor, sino que en la práctica, uno de los carros más avanzados que tiene el Ejército de Tierra y una pieza importante dentro del esquema de la OTAN. Y eso, poco a poco, ha hecho que se le mire de otra manera. Porque no es sólo importante dónde se diseña un tanque, sino de cómo rinde. Y ahí es donde este modelo ha ido ganando peso, dado que ha dado probadas muestras de todo lo que es capaz de hacer sobre terreno cuando se le exige de verdad.

El tanque de diseño alemán pero que se fabrica en Sevilla

El Leopardo 2E parte del diseño alemán del 2A6, pero lo que se fabrica en España no es una copia sin más. Detrás hay adaptación, ajustes y bastante trabajo industrial. Empresas como Santa Bárbara Sistemas han tenido un papel clave, con producción en Sevilla, lo que ha permitido que el país no dependa sólo del exterior en este tipo de equipos.

Además, no es una presencia simbólica. España cuenta con más de 200 unidades de este modelo, dentro de una flota de Leopard que supera ampliamente los 300 vehículos. Es decir, no hablamos de algo puntual, sino de una base importante dentro del Ejército y en cuanto al coste de su fabricación, también da pistas del nivel en el que se mueve. Cada unidad ronda los 11 millones de euros. De este modo, no es un tanque barato ni pretende serlo sino que está pensado para ser capaz de aguantar, de responder y para estar donde otros modelos empiezan a quedarse cortos.

Potencia, pero sobre todo protección

Si uno se queda solo con la ficha técnica, puede parecer un tanque más, ya que encontramos un cañón de 120 mm, dos ametralladoras, 42 proyectiles, etc…qie no dejan de ser datos que, en este tipo de vehículos, son relativamente habituales. Pero la diferencia no está solo ahí ya que lo marca distancia con otros modelos es su blindaje. El Leopardo 2E incorpora un sistema multicapa bastante avanzado que le permite resistir impactos que, en otros modelos, serían críticos. Y eso, en combate, cambia mucho las cosas. A eso se suma la posibilidad de integrar sistemas de protección activa, algo que cada vez se está viendo más. No se trata sólo de aguantar el golpe, sino de evitar que llegue. Es esa especie de capa extra la que explica por qué se le considera un carro preparado para escenarios actuales, no para los de hace décadas.

Un tanque pesado pero que no se queda atrás

Con sus 62 toneladas, podría pensarse que es un vehículo lento o poco manejable. Pero no es exactamente así si tenemos en cuenta que puede alcanzar los 70 kilómetros por hora y tiene una autonomía que ronda los 340 kilómetros, lo que le permite moverse con cierta soltura dentro de su categoría.

Evidentemente, no es un vehículo ligero ni pretende serlo. Pero está diseñado para encontrar ese equilibrio entre peso, protección y movilidad, y eso es lo que le permite operar en distintos entornos sin quedar limitado. Además, sus dimensiones tampoco pasan desapercibidas, rozando los diez metros de largo. Aun así, está pensado para trabajar en escenarios donde la rapidez de reacción importa tanto como la capacidad de resistir.

Una pieza clave en conflictos actuales

En los últimos años, los carros de combate han vuelto a tener protagonismo. No es algo nuevo, pero sí se ha intensificado. Los conflictos recientes han demostrado que siguen siendo una pieza clave, aunque con un enfoque distinto al de hace décadas. En ese contexto, el Leopardo 2E encaja bastante bien ya que aunque no es el único modelo avanzado, sí que es uno de los que mejor refleja hacia dónde va este tipo de tecnología. Más protección, más capacidad de adaptación y margen para incorporar nuevos sistemas.

Y España, además, no sólo lo utiliza, también participa en su fabricación y mantenimiento, lo que le da un papel más activo dentro de la estructura de defensa, algo que se valora especialmente en alianzas como la OTAN. Al final, más que el nombre o el origen, lo que pesa es el conjunto. Y en ese sentido, el Leopardo 2E ha pasado de ser un modelo más a convertirse en uno de esos vehículos que, sin hacer demasiado ruido, están ahí cuando realmente se necesitan.

Lo último en España

Últimas noticias