La Guardia Civil detiene a un conductor con 255 kilos de tabaco de contrabando en Camas (Sevilla)
Se localizaron 255 bolsas de picadura de tabaco, cada una de ellas con un peso de un kilo
La Guardia Civil procedió a la detención del conductor como autor de un delito de contrabando

La Guardia Civil ha detenido al conductor de una furgoneta que transportaba 255 kilos de picadura de tabaco de contrabando después de que el vehículo fuese interceptado en un control de alcoholemia y drogas en Camas (Sevilla). Los agentes localizaron la mercancía durante el registro del vehículo, realizado después de observar el comportamiento nervioso del conductor durante su identificación.
Los hechos se produjeron en la carretera N-630, concretamente en el kilómetro 810, dentro del término municipal de Camas. Hasta este punto se desplazaron componentes del Destacamento de Tráfico de la Guardia Civil de San Juan de Aznalfarache para llevar a cabo un dispositivo destinado a detectar a conductores que circulasen bajo los efectos del alcohol o las drogas.
Durante el control, los agentes dieron el alto a una furgoneta para realizar las correspondientes pruebas de detección. Sin embargo, el comportamiento del conductor durante el proceso de identificación llamó la atención de los guardias civiles, que apreciaron un estado de nerviosismo que motivó un registro del vehículo.
Fue entonces cuando los agentes descubrieron la mercancía que se encontraba en el interior de la furgoneta. En concreto, localizaron 255 bolsas de picadura de tabaco, cada una de ellas con un peso de un kilo. Las bolsas se encontraban herméticamente cerradas y, en conjunto, alcanzaban los 255 kilos de tabaco.
Ante estos hechos, la Guardia Civil procedió a la detención del conductor como autor de un delito de contrabando, además de intervenir toda la mercancía localizada durante la inspección del vehículo.
Penas de hasta cinco años de prisión
El delito de contrabando se encuentra regulado en la Ley Orgánica 12/1995, de Represión del Contrabando. Según recuerda la Guardia Civil, este tipo de delito puede estar castigado con penas de prisión de uno a cinco años, además de una multa económica.
La intervención se produce además en un contexto en el que los controles en las carreteras cumplen una función que va más allá de la vigilancia del tráfico. Los agentes realizan identificaciones e inspecciones que pueden permitir detectar mercancías ilegales u otras actividades delictivas cuando existen indicios que justifican una comprobación.
La Guardia Civil también ha aprovechado la actuación para recordar a los ciudadanos la importancia de no difundir en redes sociales la ubicación de controles policiales. Según advierte el Instituto Armado, publicar este tipo de información puede facilitar que personas que estén cometiendo actividades delictivas conozcan la presencia de los agentes y modifiquen sus rutas para tratar de evitar los dispositivos.