TVE alimenta el mito batasuno de Amaiur como símbolo de la lucha contra España

TVE ha utilizado la retransmisión de la Vuelta Ciclista para alimentar el mito batasuno de la localidad navarra de Maya (Amaiur) como símbolo de la lucha contra el resto de España.

Cuando el pelotón de la Vuelta Ciclista pasaba por esta población, el locutor de TVE, Carlos de Andrés, relató: «Amaiur, tierra de aquellos que en 1522 lucharon por la independencia de Navarra [contra] las tropas castellanas. Amaiur fue el último foco de resistencia frente a la conquista de Navarra y su incorporación a la Corona de Castilla en el siglo XVI».

Carlos de Andrés también explicó que en la población hay un monolito en recuerdo de quienes lucharon defendiendo el antiguo castillo, «del que prácticamente ya no queda nada». En realidad, el castillo en el que se produjo este episodio histórico ni siquiera estaba en Amaiur, sino en la población vecina de Irurita.

Para la izquierda bastasuna, Amaiur es el equivalente a 1714 para los independentistas catalanes: una falsificación histórica puesta al servicio de sus intereses políticos.

La alianza con Francia contra Castilla

Ese es precisamente el motivo por el que adoptó el nombre de Amaiur la coalición formada en 2011 por varios partidos de la izquierda abertzale (Eusko Alkartasuna, Aralar y antiguos miembros de Batasuna) para concurrir a las elecciones generales. También la banda terrorista ETA bautizó como Amaiur varios de sus comandos que operaban en Navarra.

Debido a las alianzas que los reyes navarros mantenían con Francia, Fernando II de Aragón (esposo de Isabel la Católica) envió en 1512 al Duque de Alba a conquistar el Reino de Navarra, una tarea que completó en pocos meses. De este modo, en marzo de 1513 las Cortes de Navarra proclamaron a Fernando II como Rey de Navarra.

Enrique II de Navarra (heredero de la dinastía Albret, hijo de Catalina de Foix y Juan III), que se había criado en la corte francesa, logró el apoyo del rey Francisco I para intentar reconquistar su antiguo reino. Pero tras cruzar los Pirineos y tomar Pamplona, las tropas francesas se dirigieron a Logroño, pues el objetivo real de Francisco I era asestar un golpe contra Castilla.

El emperador Carlos I envió entonces una fuerza de 30.000 hombres que expulsó de Logroño a los franceses, les derrotó en la batalla de Noain (1521) y recuperó Pamplona. Las tropas del emperador (que incluían a miles de soldados vascos y navarros) asediaron entonces el castillo de Maya, donde se había hecho fuertes 200 hombres fieles a Enrique II. Tras tres asaltos, el castillo se rindió a las tropas de Carlos I el 22 de julio de 1522.

Una disputa dinástica

Sobre este episodio histórico, los independentistas vascos han construido el mito de la heroica resistencia frente a la Corona de Castilla, para legitimar sus reivindicaciones expansionistas sobre Navarra y su lucha contra el resto de españoles.

El Gobierno vasco, junto a las Diputaciones de Álava, Guipúzcoa, Vizcaya y Navarra, colocaron en 1982 un monolito en Amaiur para rendir homenaje a aquellos soldados que lucharon «por la independencia de Navarra [contra] las tropas castellanas», según relata el locutor de la Vuelta Ciclista en TVE.

El monolito está decorado con los escudos de Navarra, Álava, Vizcaya y Guipúzcoa, como si realmente se tratara de una lucha de estos cuatro territorios contra la Corona de Castilla. En realidad, de los 30.000 soldados enviados por Carlos V que rindieron el castillo de Maya, la tercera parte eran vascos y navarros. No fue una lucha por la libertad de ningún pueblo, como sostienen los batasunos, sino una disputa dinástica en la que uno de los herederos del antiguo Reino de Navarra intentaba recuperar sus privilegios medievales.

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