El conjunto histórico medieval de Aragón con una muralla de 4 km, basílica y una increíble tasa de un edificio histórico por cada 10 habitantes

Como ya muchos saben, Aragón goza de algunos de los conjuntos históricos mejor conservados de España. No obstante, hay un pueblo medieval en particular que sobresale. ¿Por qué? Pues posee una muralla de casi cuatro kilómetros, una basílica ligada a un milagro del siglo XIII y una cantidad de patrimonio que multiplica la de cualquier localidad de tamaño similar.
La provincia de Zaragoza esconde celosamente este enclave fortificado, levantado sobre un cruce de caminos que durante siglos marcó la frontera entre reinos cristianos y musulmanes. Su casco histórico guarda templos, palacios y fuentes que convierten cada calle en un recorrido por la Edad Media, sin necesidad de imaginación.
Así es Daroca, el pueblo medieval de Aragón con una muralla inmensa y una basílica milagrosa
La respuesta a este enigma tiene nombre propio: Daroca. Esta localidad zaragozana, situada en la comarca del Jiloca a poco más de una hora de la capital aragonesa, fue durante siglos plaza fronteriza entre el mundo cristiano y el musulmán, lo que explica el tamaño desmesurado de sus defensas.
Su origen se remonta a la época andalusí, cuando la ciudad se fortificó como enclave estratégico dentro del valle del Jiloca.
Tras la conquista cristiana en 1142, Daroca creció extramuros y obligó a ampliar el recinto amurallado en los siglos siguientes, hasta conectar los cerros de San Cristóbal y San Jorge con el núcleo original.
Una muralla que supera en longitud a la de Ávila
Como se anticipó, el recinto amurallado de Daroca ronda los cuatro kilómetros de longitud, lo que la sitúa entre las murallas más extensas de España, junto a las de Ávila y Lugo.
Llegó a contar con 116 torreones, catorce de ellos de gran tamaño, y enlazaba tres núcleos fortificados: el Castillo Mayor, el castillo de San Jorge y el torreón de San Cristóbal.

El acceso al casco histórico se realiza todavía a través de sus puertas originales. La Puerta Baja, del siglo XIII y reforzada en el XVI con dos torres cuadrangulares, y la Puerta Alta, construida ya en el siglo XVI con el escudo de la ciudad tallado sobre el arco, siguen marcando la entrada al recinto.
El milagro de los Corporales y la basílica que custodia a Daroca
Daroca no merece ser destacada solo por su arquitectura defensiva. Y es que hay que recordar que la Basílica de Santa María de los Sagrados Corporales guarda uno de los episodios más singulares del cristianismo medieval en España.
En 1239, durante la campaña de conquista de Valencia liderada por Jaime I, unas hostias consagradas quedaron ocultas en un paño durante una batalla cerca de Luchente y, según la tradición, aparecieron después manchadas de sangre.
Varias localidades se disputaron la custodia de la reliquia, hasta que se decidió cargarla sobre una mula y dejar que el azar eligiera destino. El animal cayó muerto en Daroca, que desde entonces conserva los corporales en el templo que el papa León XIII elevó a la categoría de basílica en 1890.
Un edificio histórico por cada diez habitantes: la cara oculta de este pueblo aragonés
Daroca es conocida entre los aragoneses como la ciudad de los siete sietes, por sus siete puertas, sus siete iglesias y sus siete fuentes, buena parte todavía en pie.
La Fuente de los Veinte Caños, del siglo XVII, y La Mina, un túnel excavado entre 1555 y 1560 para desviar las aguas de las tormentas que atraviesa 600 metros el cerro de San Jorge, son dos de los ejemplos menos conocidos de esa herencia.
Con apenas 1921 habitantes según el último padrón y decenas de edificios catalogados como bien de interés cultural, Daroca roza un edificio histórico por cada diez vecinos, una proporción que pocas localidades españolas pueden igualar.
El escudo real que corona la Puerta Alta sigue mirando, 700 años después, hacia el mismo valle que un día tuvo que defender.
Cómo visitar Daroca y qué no perderse
Daroca se encuentra a unos 85 kilómetros de Zaragoza, un trayecto de aproximadamente una hora en coche por la A-23. El municipio puede recorrerse a pie en una jornada, ya que, como bien se detalló en el artículo, su casco histórico concentra la mayor parte de sus monumentos.
Además de la Basílica de Santa María de los Sagrados Corporales y las murallas, merece la pena visitar la colegiata de Santo Domingo, pasear por la calle Mayor y acercarse al antiguo barrio judío, que conserva parte del trazado medieval.
Por último, quienes deseen conocer el interior de algunos monumentos pueden consultar los horarios de apertura en la oficina de turismo de la localidad, ya que varían según la época del año.