Investigadores madrileños ejecutan el primer análisis a gran escala de la «Dark Web» y descubren que no es tan extensa como se pensaba
Un equipo de investigadores de Madrid ha completado el mayor rastreo realizado hasta la fecha sobre la red Tor, la infraestructura que sostiene la llamada Dark Web. El trabajo lo firman especialistas del Instituto IMDEA Networks y la Universidad Carlos III de Madrid.
Su conclusión es que este espacio oculto de internet resulta bastante menos extenso de lo que sugieren los recuentos habituales. Buena parte de las direcciones con terminación .onion desaparece poco después de nacer, y muchas de las que siguen en pie son simples copias de otras páginas.
La Dark Web es más pequeña de lo que se creía, según investigadores madrileños
El análisis muestra que el tamaño aparente de la red Tor está muy inflado. Numerosos servicios ocultos se abandonan a las pocas horas o días de aparecer, mientras que otros son duplicados que redirigen al mismo contenido. Al filtrar esos casos, la cantidad de servicios ocultos únicos y realmente operativos cae de forma drástica.
El fenómeno de las copias distorsiona las estadísticas. Una misma web delictiva puede esconderse tras múltiples direcciones distintas, lo que multiplica el recuento sin que aumente el número de servicios reales. Ese efecto había inflado durante años la percepción sobre el tamaño de la Dark Web.
«Esta volatilidad y naturaleza efímera se deben probablemente tanto a factores técnicos como a la rotación frecuente de dominios para eludir la acción policial», explica Guillermo Suárez-Tangil, profesor asociado de investigación en el Instituto IMDEA Networks.
La herramienta española que llegó a los rincones ocultos de internet
Para alcanzar esos sitios, el equipo construyó una infraestructura de monitorización bautizada como Mimir. El sistema rastreó páginas de la Dark Web de forma continuada durante varios meses y recopiló información que rara vez está al alcance de un usuario corriente.
«Hemos logrado alcanzar sitios de la Dark Web que no son fácilmente accesibles gracias a una herramienta especializada que durante varios meses ha rastreado páginas web y ha recopilado datos», señala Sergio Pastrana, del Departamento de Informática de la Universidad Carlos III de Madrid.
El rastreo no se limitó a contar direcciones. Mimir examinó el contenido textual, las imágenes, los certificados de seguridad y las tecnologías de servidor de cada página, y cruzó las coincidencias de infraestructura con técnicas de aprendizaje automático.
Contenido ilegal y aviso a la Policía Nacional
Entre las páginas identificadas, el equipo encontró sitios dedicados al material de abuso sexual infantil, al fraude financiero y a distintas formas de cibercrimen. Es el tipo de actividad que suele asociarse a este entorno, aunque conviva con servicios legítimos.
Los investigadores trasladaron a la Policía Nacional varios de esos servicios, algunos de los cuales no figuraban hasta entonces en sus registros. El aviso permitió aportar información sobre plataformas activas que habían pasado desapercibidas para las autoridades.
El valor de cartografiar la red Tor para la ciberseguridad
«Entender qué existe en las profundidades de internet, cómo podemos llegar hasta ello y cómo podemos analizarlo es un elemento clave para nuestra seguridad», afirma Alfonso Rodríguez Barredo-Valenzuela, investigador predoctoral en el Instituto IMDEA Networks y la Universidad Carlos III de Madrid.
El estudio se publicó en la revista científica IEEE Transactions on Information Forensics and Security en 2025, bajo el título Snorkeling in Dark Waters. El aprendizaje automático fue la pieza que permitió clasificar de forma masiva los sitios y separar los originales de sus copias.