VOYAGER 1

Voyager 1 enmudeció dos días a 24.000 millones de km de la Tierra: la NASA investiga por qué se apagó un grupo de propulsores

La sonda, a unos 24.000 millones de km, estrenó en septiembre un cambio de tres dispositivos para ahorrar energía y el 18 de noviembre estará a un día luz de la Tierra.

Hito histórico de la NASA: el primer objeto humano en alejarse un día luz de la Tierra ya tiene fecha exacta

La sonda Voyager 1 está mandando mensajes preocupantes a la Tierra

Voyager 1: una de las sondas Voyager en la cámara de vacío térmico del JPL el 27 de abril de 1977
Voyager 1: una de las sondas Voyager en la cámara de vacío térmico del JPL el 27 de abril de 1977
Adrián Villellas

La NASA ha explicado este 29 de octubre que perdió el contacto con la sonda Voyager 1 el 18 y el 19 de octubre. La nave se encuentra a unos 24.000 millones de kilómetros de la Tierra. La señal reapareció el 20 de octubre, antes de que el equipo enviara ningún comando para resolver el problema, según el comunicado del equipo Voyager.

El mismo texto recoge otro avance de la misión. En septiembre, los ingenieros completaron un esfuerzo de meses para estirar la energía de la sonda, lanzada en 1977.

Dos intentos sin señal

La Red del Espacio Profundo tiene grandes antenas en tres instalaciones del planeta. Ninguna detectó la señal de radio de la sonda en dos intentos de comunicación separados por 24 horas.

El 20 de octubre la señal volvió y el equipo mantiene el contacto desde entonces. La NASA resume el episodio como una pérdida de comunicación de 48 horas que se resolvió sola.

Los ingenieros todavía investigan la causa. Por ahora han determinado que un grupo de propulsores dejó de funcionar y que se activaron los de reserva.

Ese cambio se produce de forma automática cuando los ordenadores de la nave detectan algo anómalo en los propulsores activos. Se llama protección contra fallos.

Lleva a la sonda a una configuración segura y estable y pausa las operaciones normales. Así los ingenieros tienen tiempo para diagnosticar el problema.

«Es la primera vez que vemos a la nave hacer algo así», dijo Kareem Badaruddin, director de la misión Voyager en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA. «Pero también estamos en un punto de la misión en el que hay que esperar lo inesperado». Añadió que el equipo está aliviado por haber recuperado el contacto.

Voyager 1 en el espacio interestelar, concepto artístico de la NASA
Concepto artístico de la Voyager 1 en el espacio interestelar. (Imagen: NASA/JPL-Caltech)

El «Big Bang» de septiembre

A principios de septiembre, el equipo apagó tres dispositivos de la Voyager 1. Los sustituyó por tres alternativas de menor consumo. El esfuerzo recibió el apodo de «Big Bang» y terminó unas seis semanas después del mismo cambio en la Voyager 2.

Era una maniobra especial porque los tres cambios tenían que hacerse a la vez. Los seis dispositivos ayudan a mantener la nave caliente en el frío del espacio. Solo cambiando los tres se podía gastar menos y repartir bien el calor.

Sin esta operación, la misión habría tenido que apagar otro instrumento de la Voyager 1 desde el verano de 2027. Ahora los instrumentos que quedan podrán funcionar más tiempo del previsto.

Cuatro vatios menos cada año

Las dos Voyager obtienen su electricidad de generadores termoeléctricos de radioisótopos. Estos convierten en energía el calor de la desintegración del plutonio. Como el plutonio se agota poco a poco, cada sonda pierde unos 4 vatios al año.

Casi medio siglo después del lanzamiento, los márgenes son estrechos. El equipo debe apagar dispositivos y sistemas no esenciales.

En los últimos años ya se han desconectado dos instrumentos científicos. La misión salió de la Tierra con diez instrumentos dedicados, y algunos se apagaron tras los encuentros con los planetas.

Algunos instrumentos se dejaron encendidos para estudiar la región exterior de la heliosfera, la burbuja de partículas y campos magnéticos que crea el Sol. Ahora las dos sondas viajan por el espacio interestelar, fuera de esa burbuja, y según la NASA son las únicas naves que han estudiado esa zona directamente.

Un día luz en noviembre

Mientras continúa la investigación, la Voyager 1 avanza a unos 61.155 km/h. El 18 de noviembre estará a 25.890 millones de kilómetros de la Tierra. Esa distancia equivale a un día luz, lo que recorre la luz en 24 horas.

Las ondas de radio tardarán entonces 24 horas en llegar hasta la sonda y otras 24 en volver con su respuesta. «Si quieres decir “hola” a la Voyager, envías tu mensaje y te vas a casa», señaló Suzanne Dodd, directora del proyecto Voyager en el JPL. «Esperas dos días hasta recibir una respuesta».

La nave no detectará ningún cambio en su entorno al cruzar esa marca. Tampoco cambiará nada a bordo.

La NASA subraya que el hito muestra la inmensidad del universo y la resistencia del explorador más lejano de la humanidad. OKdiario ya había contado cuándo llegaría la sonda a ese punto y los problemas de datos de 2023.

La causa del apagón sigue abierta

La NASA no ha dicho por qué dejaron de funcionar los propulsores principales. Tampoco aclara por qué la protección contra fallos acabó en una pérdida de señal. No precisa cuánto tiempo estuvo la sonda en modo seguro ni si puede repetirse.

El equipo reconoce que hasta el verano de 2027 puede haber más sorpresas como esta. Mientras tanto, mantiene el contacto con el objeto más alejado de la Tierra y sigue analizando lo ocurrido.

La nota se ha publicado en el blog de la misión Voyager de la NASA el 29 de octubre de 2026. La posición de cada sonda se puede consultar en la página oficial de la misión.

Crédito de la imagen: NASA/JPL-Caltech.

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