ARMADA DE EEUU

1.840 millones de dólares y ni un solo despliegue: la Armada de EEUU intentó modernizar cuatro cruceros Ticonderoga y los retiró sin volver a usarlos

El crucero USS Vicksburg (CG 69), uno de los cruceros Ticonderoga retirados, navega por el Atlántico con un helicóptero a popa
El crucero USS Vicksburg (CG 69), uno de los cruceros Ticonderoga retirados, navega por el Atlántico con un helicóptero a popa
Adrián Villellas

La Armada de Estados Unidos gastó unos 1.840 millones de dólares en modernizar cuatro cruceros Ticonderoga que nunca volvieron a desplegarse. Son el USS Hue City, el USS Anzio, el USS Cowpens y el USS Vicksburg. Lo documentó la Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno (GAO), que audita el gasto federal para el Congreso.

Su informe, de 78 páginas, se publicó el 17 de diciembre de 2024 y vuelve a pesar ahora. En septiembre de 2026 la Armada dio de baja el USS Lake Erie en San Diego. Cinco días después retiró el USS Shiloh en Pearl Harbor.

Siete cruceros y 3.700 millones

Desde 2015, la Armada gastó unos 3.700 millones de dólares en siete cruceros de esta clase. Son los buques que coordinan la defensa aérea de un grupo de portaaviones. El plan abarcaba 11 barcos y prometía alargar su vida de 35 a 40 años.

Todo empezó en 2012, cuando la Armada quiso retirar siete cruceros por falta de presupuesto. El Congreso se negó y puso el dinero para mantenerlos. La Armada respondió con una modernización por fases, de cuatro años por buque.

Para ahorrar, cada crucero se quedaba con 45 marineros, frente a los más de 350 habituales. Según los funcionarios consultados por la GAO, había que conservar el barco. Por ejemplo, se vaciaba el aceite de la propulsión y se sustituía por un conservante.

Ocho años en el astillero

El USS Cowpens y el USS Vicksburg pasaron unos ocho años cada uno en obras. Las fotos de la Armada de junio de 2023 muestran óxido y agujeros en el suelo del Cowpens. Acabarlo habría costado unos 88 millones más y otros tres años, según la oficina del programa.

El Vicksburg se dio de baja en julio de 2024 con gran parte de la obra sin hacer. Los auditores lo recorrieron en septiembre de 2023. Su centro de información de combate, la sala desde la que se dirige la batalla, tenía las consolas envueltas y desconectadas.

Centro de información de combate del USS Vicksburg con consolas envueltas en plástico, cables sueltos y suelo de tablones
El centro de información de combate del USS Vicksburg, con las consolas envueltas y desconectadas, siete años después de empezar su modernización. (Foto: U.S. Navy, en el informe GAO-25-106749)

Un alto mando de la flota dijo a la GAO que al Vicksburg le faltaban «años» para estar listo. Después se le quitaron piezas para el USS Gettysburg y otros cruceros.

Con los otros dos barcos se llegó aún menos lejos. La Armada paró las obras del Anzio tras un periodo de mantenimiento y nunca tocó el Hue City. Ambos salieron del programa en 2022.

Pegamento y espuma en el sonar

La auditoría dedica varias páginas a la calidad del trabajo de los contratistas. La Armada les envió más de 1.400 peticiones de corrección. Además, 13 de las 16 evaluaciones completadas anotaron problemas serios.

El caso más llamativo afecta al domo del sonar, la cúpula bajo el casco con los equipos de detección. En el barco que el informe llama «buque 6», el contratista dañó una ventana de goma nueva. La Armada compró otra por más de 1,07 millones de dólares y no reclamó nada.

Luego falló la prueba de presión del domo. Según la documentación de la Armada, el contratista tapó las fugas con film transparente, cinta y superpegamento. También usó espuma expansiva y un sellador de teletienda.

Cables del domo del sonar de un crucero Ticonderoga tapados con cinta, film transparente y espuma expansiva
Cinta, film transparente y espuma expansiva en los cables del domo del sonar de uno de los cruceros, según la documentación de la Armada. (Foto: U.S. Navy, en el informe GAO-25-106749)

Hubo 13 pruebas fallidas y ocho meses de retraso. Al final se cortaron cables del sistema de desmagnetización, que protege al barco de las minas. El resumen del informe sitúa ese domo defectuoso en el USS Vicksburg.

9.000 cambios de contrato

La GAO atribuye buena parte del fracaso a una mala planificación. La Armada aplazó el mantenimiento de los cruceros durante la guerra contra el terrorismo. Entre 2011 y 2014 lo canceló, porque pensaba retirarlos.

Con ese historial surgieron más de 9.000 cambios de contrato por trabajo imprevisto. Un ejemplo típico es la corrosión que aparece al desmontar un equipo. Cada cambio tardó de media 47 días en tramitarse.

La supervisión, además, se debilitó en plena obra. En noviembre de 2018, el Mando de Sistemas Navales (NAVSEA) prohibió multar a los contratistas sin permiso de almirantes. En marzo de 2020 recortó casi a la mitad los puntos de inspección.

Según funcionarios de la Armada, se buscaba cuidar la relación con los contratistas. La Armada depende de ellos para reparar su flota.

Tres supervivientes hasta 2030

Solo el USS Gettysburg, el USS Chosin y el USS Cape St. George completan la modernización, con unos 1.900 millones de dólares gastados en ellos. En los cinco cruceros que llegaron a esa fase, el sobrecoste fue de 881 millones, un 36 % más.

El Gettysburg se desplegó en septiembre de 2024 con su grupo de portaaviones. Antes, su tripulación avisó de problemas con piezas como las del timón. En noviembre de ese año, la Armada alargó la vida de los tres hasta el ejercicio fiscal 2030.

Antes de esa prórroga, la GAO calculaba que la flota perdía 55 años de servicio de cruceros frente a lo planeado. La Armada aceptó las seis recomendaciones del informe. Los auditores escriben que «ya es demasiado tarde para salvar» el programa.

Su aviso apunta a la siguiente obra, la modernización de 23 destructores por más de 10.000 millones. Cada crucero retirado se lleva además sus celdas de lanzamiento vertical de misiles. Ese hueco ya preocupaba con el agujero de 2.080 tubos para misiles Tomahawk.

Las cuentas se cerraron en 2023

Las cifras del informe llegan hasta el 30 de septiembre de 2023. La propia GAO señala que la Armada comprometió otros 26 millones en 2024. Tampoco calculó el sobrecoste del Hue City y del Anzio, que salieron antes de la fase principal.

Los responsables de operaciones navales admitieron otra laguna ante los auditores. No habían inspeccionado los cruceros modernizados antes de decidir su retirada. Su relevo, los destructores Flight III, acumula en algunos casos más de dos años de retraso.

Mientras, la Armada estudia buques nuevos como el acorazado clase Trump, de 23.400 millones por barco. También añade 28 Tomahawk más a sus submarinos Virginia. En la despedida del Lake Erie, su último comandante, el capitán Drew Borovies, recordó que el barco deja la flota, pero «sus marineros no».

El informe GAO-25-106749 se ha publicado en la web de la Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno.

Crédito de la imagen: U.S. Navy (Oscar Espinoza).

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