Testosterona y deseo sexual: qué es la terapia de reemplazo, cómo se usa y si mejora la libido masculina
La terapia de reemplazo de testosterona puede tener efectos secundarios, que varían según la dosis, la forma de administración

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El descenso del deseo sexual en hombres en las últimas décadas y por distintos factores ha reabierto un debate médico y social sobre el papel de la testosterona y si su uso podría ayudar a recuperar la libido, principalmente en hombres. En los últimos años, la llamada terapia de reemplazo de testosterona ha ganado popularidad, impulsada tanto por clínicas privadas como por la difusión en redes sociales de tratamientos asociados al envejecimiento masculino.
La testosterona es la principal hormona sexual masculina y desempeña un papel clave en el deseo sexual, la masa muscular, la densidad ósea y el estado de ánimo. A partir de los 30 años, sus niveles descienden de forma gradual, un proceso natural que en algunos hombres puede provocar fatiga, pérdida de libido o dificultades de erección. Sin embargo, los especialistas advierten de que estos síntomas no siempre están relacionados directamente con la hormona y pueden deberse a otros factores como el estrés, enfermedades crónicas o problemas psicológicos.
Cómo se administra la testosterona
Cuando existe un diagnóstico médico de hipogonadismo —una condición en la que el organismo no produce suficiente testosterona— los médicos pueden recetar terapia hormonal sustitutiva. Este tratamiento puede administrarse de varias formas: mediante inyecciones intramusculares periódicas, geles que se aplican diariamente sobre la piel, parches transdérmicos o, en algunos casos, implantes subcutáneos que liberan la hormona de manera gradual durante meses.
Cada método tiene ventajas y riesgos. Las inyecciones ofrecen niveles hormonales estables durante semanas, pero deben administrarse en centros sanitarios en algunas formulaciones por posibles reacciones graves. Los geles, por su parte, son más cómodos de usar, aunque requieren precaución para evitar la transferencia accidental de la hormona a otras personas por contacto con la piel.
¿Se puede comprar testosterona sin receta en España?
En España, la testosterona es un medicamento sujeto a prescripción médica obligatoria. Su venta sin receta está prohibida y puede acarrear sanciones para las farmacias que la dispensen sin la documentación correspondiente, ya que la legislación considera que se trata de un fármaco con riesgos relevantes si se utiliza sin control clínico.
Esto implica que cualquier persona que desee iniciar un tratamiento debe pasar primero por una evaluación médica que incluya análisis de sangre para confirmar niveles bajos de testosterona y descartar otras enfermedades. El objetivo es evitar tratamientos innecesarios o peligrosos, especialmente en hombres que buscan mejorar su rendimiento físico o sexual sin tener un déficit hormonal real.
¿Es un tratamiento seguro?
La terapia con testosterona puede ser eficaz en hombres con hipogonadismo diagnosticado, pero no está exenta de riesgos. Entre los posibles efectos secundarios se encuentran el aumento de la presión arterial, problemas cardiovasculares, alteraciones del estado de ánimo, infertilidad o crecimiento de la próstata.
Además, algunos estudios han cuestionado su utilidad en hombres sanos con niveles hormonales normales, ya que los beneficios sobre la energía o la vitalidad son limitados y no siempre compensan los riesgos. Las guías médicas recomiendan por ello restringir su uso a casos clínicamente justificados y bajo seguimiento médico continuado.
El auge de tratamientos fuera del sistema sanitario
A pesar de estas advertencias, la demanda de testosterona ha crecido en los últimos años, impulsada por la promesa de mejorar la masculinidad, la masa muscular o el deseo sexual. Este fenómeno ha dado lugar a la proliferación de clínicas que ofrecen terapias hormonales como tratamientos antienvejecimiento, una práctica que las autoridades sanitarias vigilan de cerca por los riesgos asociados a la automedicación y al uso de preparados no autorizados.
De hecho, la Agencia Española de Medicamentos ha llegado a retirar del mercado implantes hormonales elaborados en farmacias por no garantizar su seguridad y esterilidad, lo que evidencia la preocupación de los reguladores por el uso de estas terapias fuera de los canales médicos habituales.
Más allá de la hormona: un problema complejo
Los expertos coinciden en que la pérdida de deseo sexual rara vez tiene una causa única. Factores psicológicos, problemas de pareja, enfermedades crónicas, consumo de alcohol o medicamentos y el propio envejecimiento influyen de forma significativa. Por ello, la testosterona no se considera una solución universal y su uso sin diagnóstico puede enmascarar problemas de salud más profundos.
Efectos secundarios
La terapia de reemplazo de testosterona (TRT) puede tener diversos efectos secundarios, que varían según la dosis, la forma de administración y la respuesta individual de cada paciente. Entre los más comunes se encuentran el acné, el aumento del vello corporal y, paradójicamente, en algunos hombres la caída del cabello en el cuero cabelludo debido a la conversión de la testosterona en dihidrotestosterona (DHT), una hormona asociada a la alopecia androgenética.
Otros posibles efectos incluyen retención de líquidos, aumento de peso, cambios en el estado de ánimo o irritabilidad, y un incremento del número de glóbulos rojos, lo que puede afectar la circulación sanguínea. A largo plazo, el uso de testosterona sin supervisión médica puede asociarse con problemas cardiovasculares, alteraciones en la próstata y reducción de la fertilidad, ya que el organismo puede disminuir su producción natural de esperma.