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Un TAC del corazón podría ayudar a decidir quién necesita realmente tomar estatinas

Las estatinas son uno de los tratamientos fundamentales para reducir el colesterol LDL y prevenir acontecimientos cardiovasculares

Medicamentos cáncer
Una imagen de las estatinas para el colesterol.
Diego Buenosvinos

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Un gran ensayo clínico presentado en el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) ha puesto a prueba una nueva estrategia para decidir qué personas sin enfermedad cardiovascular conocida deberían iniciar un tratamiento con estatinas: utilizar un TAC para detectar calcio en las arterias coronarias en lugar de basarse únicamente en los factores de riesgo tradicionales.

El estudio CorCal Outcomes, realizado en Estados Unidos, incluyó a 5.772 personas, con una edad media de 64 años y un 51% de mujeres. Ninguno de los participantes tenía enfermedad cardiovascular aterosclerótica conocida, diabetes ni había recibido previamente estatinas. Los investigadores compararon dos formas de decidir si recomendar el tratamiento: el cálculo tradicional del riesgo cardiovascular mediante las denominadas ecuaciones PCE y la medición del calcio coronario (CAC) mediante tomografía computarizada.

La lógica de esta segunda estrategia es sencilla: en lugar de estimar el riesgo únicamente a partir de variables como el colesterol, la presión arterial, el tabaquismo o la diabetes, el TAC permite detectar directamente depósitos de calcio en las arterias coronarias, un marcador de aterosclerosis. De esta forma, la prueba puede aportar información sobre la presencia de enfermedad arterial que no siempre queda reflejada en una estimación estadística del riesgo.

Muchas menos recomendaciones de estatinas

Uno de los resultados más llamativos fue la diferencia en el número de personas a las que se recomendó iniciar tratamiento. Los participantes cuya decisión se basó en la evaluación tradicional del riesgo recibieron una recomendación de estatinas más de tres veces más frecuentemente que aquellos cuya decisión se basó en la puntuación de calcio coronario.

Además, entre quienes recibieron una recomendación de tratamiento basada en el calcio coronario, la adherencia a las estatinas fue considerablemente mayor: el 62% mantenía el tratamiento, frente al 23% entre quienes habían recibido la recomendación mediante el cálculo tradicional del riesgo.

El hallazgo apunta a una cuestión relevante en prevención cardiovascular: no basta con identificar a las personas que podrían beneficiarse de una estatina; también es importante que quienes reciben la medicación comprendan por qué la necesitan y mantengan el tratamiento a largo plazo.

Pero el ensayo no demuestra que el TAC sea mejor

El resultado principal obliga, sin embargo, a interpretar los datos con cautela. Tras una mediana de seguimiento de 4,2 años, los acontecimientos cardiovasculares graves se produjeron en el 2,7% de los participantes de ambos grupos. Sin embargo, el estudio no alcanzó el criterio estadístico preestablecido para demostrar que la estrategia basada en el calcio coronario no era inferior a la estrategia convencional.

Los investigadores explican que se produjeron menos acontecimientos cardiovasculares de los previstos inicialmente, lo que redujo la capacidad estadística del ensayo para establecer una comparación definitiva entre ambas estrategias. Por ello, los resultados no permiten concluir que utilizar el calcio coronario para decidir el tratamiento sea equivalente a emplear los factores de riesgo tradicionales.

El investigador principal, Joseph B. Muhlestein, del Intermountain Medical Center de Estados Unidos, señaló que los resultados aportan información relevante para estudiar la eficiencia de la prescripción y la adherencia a las estatinas cuando las decisiones se basan en el calcio coronario, y planteó la necesidad de realizar un ensayo aleatorizado de mayor tamaño que permita comparar ambas estrategias con suficiente potencia estadística.

¿Qué aporta entonces el calcio coronario?

Las estatinas son uno de los tratamientos fundamentales para reducir el colesterol LDL y prevenir acontecimientos cardiovasculares relacionados con la aterosclerosis. El problema aparece especialmente en personas cuyo riesgo se encuentra en una zona intermedia: no siempre es evidente si el beneficio potencial del tratamiento justifica iniciar una medicación que puede mantenerse durante años.

En este contexto, la puntuación de calcio coronario puede funcionar como una herramienta adicional para refinar la evaluación. La actualización de 2025 de las guías de la ESC y la European Atherosclerosis Society ya contempla la presencia de aterosclerosis subclínica determinada mediante un aumento del calcio coronario como modificador del riesgo en determinadas personas con riesgo moderado o próximas a los umbrales de decisión terapéutica.

El ensayo CorCal no cambia por sí solo estas recomendaciones, pero plantea una cuestión de gran interés para la prevención cardiovascular: si una imagen de las arterias puede ayudar a seleccionar mejor a los pacientes que realmente obtendrán beneficio del tratamiento, evitando recomendaciones innecesarias y favoreciendo una mayor adherencia entre quienes sí deben tomarlo.

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