Vacaciones

Según la psicología, las personas que prefieren la montaña a la playa en verano no es por el fresquito: en realidad odian sentirse observadas

vacaciones montaña
Vacaciones en la montaña. Imagen de Magnific.

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La elección entre montaña o playa durante las vacaciones de verano suele parecer una cuestión de gustos o de temperatura. Sin embargo, la psicología sugiere que, en muchos casos, los motivos pueden estar relacionados con la percepción de su propio cuerpo y la sensación de estar bajo la mirada de los demás.

Esta tendencia se observa especialmente entre los jóvenes. La exposición corporal que implica un día de playa puede convertirse en una fuente de ansiedad para quienes experimentan inseguridades sobre su apariencia física, una preocupación que diversos estudios han relacionado con el bienestar psicológico y la salud mental.

¿Por qué algunas personas se sienten incómodas en la playa?

Más allá del calor o de las preferencias por determinados paisajes, muchas personas evitan la playa porque la asocian con una situación de exposición constante. Llevar bañador, mostrar el cuerpo y compartir espacios muy concurridos puede generar la sensación de estar siendo observadas o evaluadas por quienes las rodean.

Un artículo publicado en The Times recoge el caso de numerosos jóvenes que reconocen evitar la playa debido a la vergüenza que sienten respecto a su aspecto físico.

Entre las preocupaciones más habituales aparecen el peso, la forma del cuerpo o la presión por ajustarse a determinados estándares de belleza difundidos en redes sociales.

La autora del texto publicado en The Times relata que ponerse un bikini en público le provoca pensamientos recurrentes sobre aspectos de su imagen que considera imperfectos. Además, otras jóvenes entrevistadas describen una sensación permanente de ser juzgadas, incluso cuando objetivamente encajan en los cánones físicos más aceptados.

La psicología explica que este fenómeno está estrechamente vinculado con el miedo a la evaluación negativa. Cuando una persona cree que los demás están observando y valorando su apariencia, puede desarrollar conductas de evitación para reducir la incomodidad emocional que esa situación le genera.

El papel de las redes sociales en la percepción corporal

Los especialistas llevan años estudiando el impacto que tienen las redes sociales en la imagen corporal de los jóvenes. La exposición constante a fotografías editadas, influencers y contenidos centrados en la apariencia física puede aumentar la comparación social y reforzar expectativas poco realistas.

Según el reportaje, muchos jóvenes consumen habitualmente contenidos relacionados con dietas, ejercicio físico o rutinas enfocadas en alcanzar un cuerpo idealizado. Esto contribuye a la percepción de que existe una imagen corporal «correcta» que debería alcanzarse para sentirse aceptado.

La presión no se limita únicamente al aspecto físico. También aparece la necesidad de proyectar una imagen perfecta en redes sociales mediante fotografías de vacaciones o publicaciones cuidadosamente seleccionadas, algo que puede incrementar la ansiedad en contextos como la playa.

Qué dice la investigación psicológica sobre esta conducta

La relación entre la insatisfacción corporal y el bienestar psicológico ha sido analizada recientemente en una revisión científica realizada por investigadores de la Universidad de Salamanca. El estudio revisó investigaciones publicadas entre 2014 y 2025 sobre percepción corporal y salud mental en estudiantes universitarios.

Los resultados mostraron que la insatisfacción con el propio cuerpo se asocia de forma consistente con mayores niveles de ansiedad y depresión en diferentes contextos culturales. Además, los investigadores identificaron dos factores especialmente relevantes: la baja autoestima y el miedo a la evaluación negativa por parte de otras personas.

La revisión también encontró vínculos entre la insatisfacción corporal y otros problemas como dificultades para dormir, problemas de funcionamiento social e incluso pensamientos suicidas en determinados casos.

Los autores concluyen que la percepción negativa del propio cuerpo constituye un importante factor de riesgo para el malestar psicológico y que las instituciones educativas deberían impulsar estrategias preventivas y de apoyo a la salud mental.

Por ello, cuando algunas personas optan por la montaña en lugar de la playa, la explicación puede estar menos relacionada con el clima y mucho más con la búsqueda de espacios donde no sientan que su cuerpo está siendo observado constantemente.

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