Ejercicio físico

Rabdomiólisis o el ejercicio demasiado intenso

la rabdomiólisis es provocada por la lesión de la estructura de la célula muscular, la interrupción del transporte celular.

Rabdomiólisis
Atribuido al ejercicio tiene lugar cuando se produce una lesión muscular de elevada intensidad.

El ejercicio físico ofrece poderosas razones para ser practicado a diario. Pero como todas las cosas en esta vida, su exageración puede traer consecuencias. Es entonces cuando surge la enfermedad de rabdomiólisis, que tiene lugar como consecuencia de realizar ejercicio demasiado intenso.

Liberación del estrés, mover el cuerpo, adelgazar, tonificar los músculos… Son sólo  algunas de las ventajas que nos aporta realizar ejercicio, pero cuando es intenso, descontrolado y de forma exagerada, entonces aparecen problemas. Veamos en qué consiste la afección rabdomiólisis.

Concretamente, este problema se basa en la descomposición que sufre el tejido muscular que ocasiona la liberación de los componentes de estos tejidos a la sangre. No es una enfermedad en sí misma, sino un síndrome clínico y bioquímico que puede estar originado por múltiples causas, y el ejercicio excesivo es una de ellas.

Atribuido al ejercicio tiene lugar cuando se produce una lesión muscular de elevada intensidad, y se libera también a la sangre un pigmento proteínico rico en hierro, la mioglobina, que puede provocar graves daños renales. Suele tener lugar en corredores de running, especialmente maratones, al hacer un enorme esfuerzo, así como los que realizar fuertes entrenamientos con pesas.

Con este ejercicio, algo excesivo, la rabdomiólisis es provocada por la lesión de la estructura de la célula muscular, la interrupción del transporte celular, y una sobrecarga de calcio que activa unas enzimas proteolíticas, lo que provoca la consecuente muerte celular.

¿Cuándo es más probable que aparezca la rabdomiólisis?

Además de determinadas disciplinas que exigen un entrenamiento físico muy fuerte, los candidatos a sufrir este problema son aquellos que no suelen calentar previamente, cuando no se da una reposición de líquidos adecuada en situaciones de sudoración fuerte o cuando hay una temperatura ambiental elevada cuando se practica ejercicio.

Principales síntomas

Podemos detectar esta afección porque hay una serie de signos que así nos lo indican. Se trata  de dolor muscular, calambres en las extremidades inferiores, debilidad, orina oscura, fallo renal agudo y arritmias cardiacas, entre otros.

Cualquier síntomas debe ser explorado por el médico, aunque nos parezca algo pequeño y especialmente si solemos practicar un ejercicios fuerte a diario y no calentamos adecuadamente.

Para no sufrir rabdomiólisis, lo mejor es realizar un entrenamiento regular, con su calentamiento previo, con una buena alimentación e hidratación general.

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