II Jornadas de OKSALUD

La falta de medicamentos innovadores pondría en peligro la sostenibilidad

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En contra de la visión a corto plazo y aislada de otros sectores, expertos en economía y ciencias de la salud razonan que la aportación de la innovación en medicamentos a diversas actividades industriales y a la productividad de toda la economía hace que, sin medicamentos innovadores, la sostenibilidad del sistema pudiera tambalearse.

En el transcurso del coloquio en II Jornada OKSALUD Diego Vizcaíno, socio director de Economía Aplicada de Analistas Financieros Internacionales (AFI) y Pedro Luis Sánchez, director del Departamento de Estudios de Farmaindustria, han compartido su visión sobre la actividad innovadora de la industria farmacéutica y los datos de un reciente estudio que muestra cómo estas iniciativas redundan en una reactivación de diversos sectores económicos y promueven la competitividad.

Para Sánchez el país parte de la ventaja de una industria extraordinariamente activa, “primera potencia de Europa en ensayos clínicos sobre terapias para el Covid, y cuarta en el ámbito mundial”.

Otra ventaja que aprecia en el mercado español es que la investigación clínica se desarrolla sobre la base de una estructura colaborativa establecida, con hospitales e instituciones académicas y compañías privadas que han llevado al país a esa situación de referencia internacional “y dinamizan todo el entorno”.

Diego Vizcaíno asegura que la inversión en terapias eficaces, “no el gasto, porque es una auténtica inversión en términos de productividad y aportación de valor”, puede hacer del temido ‘invierno demográfico’ en una ‘primavera demográfica’. Esto significaría que en una sociedad como la española, que está envejeciendo, la población activa viva más años con calidad y pueda hacer una aportación valiosa a la economía. Además, contando con un gasto anual aproximado de 8.000 millones en bajas parciales por motivos de salud, la aportación de las terapias innovadoras se trasladaría a una mayor productividad y bienestar.

El moderador, Vicente Gil, destacaba la importancia de divulgar los estudios que aportan visiones sobre estrategias económicas eficaces de cara al futuro y en la idea de que por su generación de valor, el gasto en medicamento es una inversión.

«Es un error atender únicamente a un elemento aislado de la economía o quedarse con una visión a corto plazo»

Sobre el empleo generado en el sector farmacéutico, Pedro Luis Sánchez recordó que más del 65% de los trabajadores del ramo tienen estudios superiores, más de la mitad son mujeres y el trabajo fijo “siempre ha rondado el 95%”. También apuntaba que, a pesar de que la inversión en I+D no es un fuerte de la economía española, el 20% de toda ella la realizan las compañías biotecnológicas. Las exportaciones de empresas biotecnológicas constituyen el 25% de todas las exportaciones españolas del sector de alta tecnología. Además, en suelo español hay 80 plantas de producción, no se ha dado la temida deslocalización.

El moderador de la sesión, Vicente Gil, preguntaba a los expertos por la posibilidad de producir en España medicamentos esenciales, algunos de los cuales fueron “problemáticos” en cuanto a abastecimiento durante la pandemia. Pedro Luis Sánchez respondía que los desabastecimientos en España fueron puntuales, en gran medida por la dedicación de muchas personas del sector y la estrecha colaboración entre la industria y la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS).

No obstante, también matizaba que es necesario fomentar la recuperación aún mayor de la producción en España “e incluso incentivar que sean medicamentos que se empleen aquí, con la garantía de acceso desde el sistema público para todos los pacientes españoles”.

«La alianza entre ciencia, industria y sistema hospitalario en España es un ejemplo para otros sectores»

En el contexto de la crisis, Diego Vizcaíno considera que “se nos ha caído la venda, en cuanto a que debemos tener una política más activa para incentivar a los sectores con alto rendimiento por euro invertido, un valor añadido que es patente desde la perspectiva privada y desde la pública”. A su modo de ver, la alianza entre ciencia, industria y sistema hospitalario en España es un ejemplo para otros sectores, en los que el vínculo no es tan estrecho. “Un euro público invertido en este sector tiene menos probabilidades de malgastarse”, apuntaba.

No obstante, Sánchez recordaba que en el país hay una insuficiencia clara de recursos invertidos en salud en comparación con la Eurozona, respecto a la cual la inversión per cápita es un 40% inferior (de 1.700 frente a 1.900 euros).

Como muestra el informe AFI, la inacción se pagaría cara en términos de peor productividad. También animaba a familiarizarse con el documento “que es único” porque no emplea proyecciones de otros mercados sino datos reales sobre qué supone invertir en sanidad para el conjunto de la economía española.

Asimismo, hacía hincapié en su efecto tractor. “Es un error atender únicamente a un elemento aislado de la economía o quedarse con una visión a corto plazo; de hecho, ese es el motivo de que se contemple el ‘gasto’ sanitario como una carga, lo cual es una distorsión”, añadía. Esa falta de visión de conjunto y perspectiva de futuro hace que se cometa el error intelectual de “elevar lo anecdótico a una categoría”.

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