Dr. J. Marco: «Contar con un nuevo fármaco nos permite avanzar hacia un manejo más personalizado de la EPOC»
"Mepolizumab está dirigido a pacientes que continúan presentando exacerbaciones a pesar de recibir un tratamiento inhalado optimizado"
"Es importante seleccionar adecuadamente a los pacientes y realizar un seguimiento clínico para valorar respuesta y tolerabilidad"

Fact checked
Este artículo de OkSalud ha sido verificado para garantizar la mayor precisión y veracidad posible: se incluyen, en su mayoría, estudios médicos, enlaces a medios acreditados en la temática y se menciona a instituciones académicas de investigación. Todo el contenido de OkSalud está revisado pero, si consideras que es dudoso, inexacto u obsoleto, puedes contactarnos para poder realizar las posibles modificaciones pertinentes.
España ya cuenta desde principios de este mes de septiembre con un nuevo tratamiento, Nucala (mepolizumab), para la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). En concreto, se trata de una nueva terapia biológica financiada en nuestro país para determinados pacientes con EPOC no controlada, que continúan presentando exacerbaciones a pesar de recibir triple terapia inhalada.
En España, este fármaco cuenta con más de diez años de experiencia clínica en asma grave y un perfil de seguridad consistente, por lo que es una terapia bien conocida por los especialistas. Para profundizar en este nuevo tratamiento, OKSALUD entrevista al doctor Juan Marco Figueira Gonçalves, neumólogo y vocal de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) del comité de vía aérea: asma, EPOC y bronquiectasias.
PREGUNTA.- ¿Qué es exactamente la EPOC y cómo afecta la vida diaria de quien la padece?
RESPUESTA.- La EPOC es una enfermedad respiratoria crónica caracterizada por una limitación crónica al flujo aéreo y que suele manifestarse con síntomas como falta de aire (o disnea), tos y expectoración. El consumo de tabaco es su principal factor de riesgo, aunque no es el único. La exposición a sustancias nocivas en el entorno laboral, la contaminación del aire, el humo de biomasa o determinados factores genéticos también pueden contribuir al desarrollo de la enfermedad.
La dificultad para respirar puede limitar progresivamente actividades cotidianas como caminar, subir escaleras, hacer ejercicio o realizar las tareas domésticas. Además, algunos pacientes presentan exacerbaciones o agudizaciones, episodios de empeoramiento de la enfermedad que pueden requerir tratamiento urgente o incluso ingreso hospitalario. Estas agudizaciones tienen un impacto importante sobre la calidad de vida y sobre la evolución de la enfermedad.
P.- ¿A qué tipo de paciente va dirigido este nuevo tratamiento y qué significa que tengan un fenotipo «eosinofílico» o una EPOC «no controlada»?
R.- No estamos hablando de un tratamiento para todos los pacientes con EPOC. Mepolizumab está dirigido a un grupo concreto: pacientes que continúan presentando exacerbaciones a pesar de recibir un tratamiento inhalado optimizado y que presentan un perfil inflamatorio eosinofílico.
Los eosinófilos son células del sistema inmunitario que participan en un tipo de inflamación denominada inflamación de tipo 2. En algunos pacientes con EPOC, esta inflamación parece tener un papel relevante y puede convertirse en una diana terapéutica.
Cuando hablamos en este contexto de una EPOC «no controlada», nos referimos a pacientes que, a pesar de recibir un tratamiento de mantenimiento adecuado, continúan presentando exacerbaciones de forma recurrente. Es, en definitiva, una situación en la que el tratamiento habitual no está siendo suficiente para evitar nuevos episodios de empeoramiento.
P.- ¿Cómo funciona este tratamiento biológico en el organismo y en qué se diferencia de los inhaladores habituales?
R.- Los tratamientos inhalados actúan sobre distintos mecanismos de la EPOC: los broncodilatadores facilitan la apertura de los bronquios y los corticoides inhalados actúan sobre la inflamación. Mepolizumab también actúa sobre la inflamación, pero de forma más específica, ya que es un anticuerpo monoclonal dirigido contra la interleucina 5 (IL-5), una molécula que desempeña un papel fundamental en la producción y supervivencia de los eosinófilos. Al bloquear la acción de la IL-5, el fármaco reduce los eosinófilos y, con ello, la inflamación de tipo 2 asociada a esta respuesta.
Por tanto, este fármaco no sustituye al tratamiento inhalado, sino que añade una estrategia dirigida específicamente contra una vía inflamatoria concreta. En la EPOC se utiliza como tratamiento añadido en pacientes seleccionados que, pese al tratamiento inhalado optimizado, continúan presentando exacerbaciones y tienen un perfil inflamatorio eosinofílico.
P.- Uno de los datos más destacados del estudio clínico es la reducción del 35% en las crisis que requieren urgencias u hospitalización. ¿Cómo va a cambiar esto la vida cotidiana de las personas con EPOC?
R.- Evitar una exacerbación que obliga a acudir a urgencias o ingresar en el hospital puede tener un impacto muy importante en la vida de una persona con EPOC. No solo supone evitar unos días de empeoramiento respiratorio, sino también la pérdida de autonomía y de actividad habitual que puede acompañar a estos episodios, y que en algunos pacientes puede no llegar a recuperarse por completo.
En el estudio MATINEE, mepolizumab redujo las exacerbaciones que requirieron atención en urgencias u hospitalización en pacientes con EPOC e inflamación de tipo 2 que continuaban exacerbándose a pesar del tratamiento inhalado optimizado. Este es un aspecto importante: se trata de un resultado relevante en un perfil concreto de pacientes con EPOC. En este contexto, reducir estas exacerbaciones no significa únicamente disminuir el número de episodios, sino también evitar, en la medida de lo posible, las consecuencias que estos episodios pueden dejar en el paciente y en su recuperación posterior.
P.- ¿Cómo se administra este medicamento a los pacientes y qué nos dice la experiencia previa sobre su seguridad y tolerancia?
R.- Mepolizumab se administra mediante una inyección subcutánea una vez cada cuatro semanas. Se incorpora al tratamiento de mantenimiento de los pacientes que cumplen los criterios para recibirlo, por lo que no sustituye a la terapia inhalada habitual.
Es un medicamento que ya cuenta con una amplia experiencia clínica en pacientes con asma eosinofílica grave. Los estudios realizados en EPOC han mostrado un perfil de seguridad y tolerabilidad consistente con la experiencia previa con el fármaco.
Como ocurre con cualquier tratamiento, es importante seleccionar adecuadamente a los pacientes y realizar un seguimiento clínico para valorar respuesta y tolerabilidad.
P.- ¿Qué supone para la especialidad de Neumología poder trasladar esa experiencia clínica previa al campo de la EPOC?
R.- Supone un paso importante hacia una medicina más personalizada en la EPOC. Estamos hablando de pacientes muy concretos: personas que, a pesar de recibir un tratamiento inhalado optimizado, continúan presentando exacerbaciones y en las que identificamos un perfil inflamatorio eosinofílico que puede ser susceptible de un tratamiento dirigido.
Durante mucho tiempo, el tratamiento de la EPOC se ha basado fundamentalmente en medidas como el abandono del tabaco, los broncodilatadores y, en determinados pacientes, los corticoides inhalados. Ahora empezamos a incorporar tratamientos dirigidos frente a mecanismos inflamatorios concretos, lo que abre una nueva posibilidad para aquellos pacientes en los que estos mecanismos tienen un papel relevante.
La experiencia acumulada con mepolizumab en el asma nos ha permitido conocer su mecanismo de acción, así como su perfil de seguridad y tolerabilidad. Sin embargo, la EPOC y el asma son enfermedades diferentes, con mecanismos inflamatorios que no son completamente superponibles. Por eso, era importante comprobar si el bloqueo de la IL-5 podía traducirse también en un beneficio clínico en los pacientes con EPOC con un perfil inflamatorio eosinofílico.
Desde el punto de vista de la neumología, lo importante es que estamos avanzando hacia una mayor personalización del tratamiento: identificar qué pacientes presentan determinadas características biológicas y dirigir el tratamiento hacia aquellos que tienen más posibilidades de beneficiarse, manteniendo al mismo tiempo las medidas que siguen siendo fundamentales, como el abandono del tabaco y un tratamiento inhalado adecuado.
P.- ¿Qué impacto puede tener la financiación de este fármaco para descongestionar el Sistema Nacional de Salud?
R.- Si se utiliza en los pacientes adecuados, esta terapia puede contribuir a reducir las exacerbaciones que requieren atención sanitaria, especialmente aquellas que precisan acudir a urgencias o ingresar en el hospital. Esto puede tener un impacto favorable tanto para los pacientes como para la utilización de los recursos sanitarios.
Además, disponer de una nueva opción terapéutica permite avanzar hacia un manejo más personalizado de la EPOC, ofreciendo una alternativa dirigida a aquellos pacientes que, pese a un tratamiento inhalado optimizado, continúan presentando exacerbaciones y presentan un perfil inflamatorio eosinofílico.