CRIS Contra el Cáncer desarrolla una prueba en sangre para predecir el riesgo de recaída en mieloma múltiple
"Nuestro objetivo es que, en el futuro, una simple extracción de sangre nos ayude a identificar antes a los pacientes con mayor riesgo de recaída"

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Un equipo de investigadores de la Unidad CRIS de Tumores Hematológicos del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid y de CRIS Contra el Cáncer ha desarrollado una prueba en sangre capaz de predecir el riesgo de recaída en pacientes con mieloma múltiple.
El trabajo, publicado en la revista especializada HemaSphere y coordinado por el director de la citada unidad, el doctor Joaquín Martínez-López, ha contado con la participación de varios centros españoles especializados en esta enfermedad, entre ellos el laboratorio dirigido por el doctor Bruno Paiva en el Centro de Investigación Médica Aplicada de la Clínica Universidad de Navarra (CIMA-CUN).
«Nuestro objetivo es que, en el futuro, una simple extracción de sangre nos ayude a identificar antes a los pacientes con mayor riesgo de recaída y adaptar su seguimiento de forma personalizada», ha explicado Martínez-López. El investigador subraya que «poder monitorizar la enfermedad de una forma menos invasiva supondría un paso muy importante para mejorar la atención a las personas con mieloma múltiple».
La investigación se basa en la detección de ADN tumoral en la sangre para identificar a los pacientes con mayor riesgo de recaída, incluso cuando la enfermedad parece estar controlada. Los resultados muestran que la presencia de este material genético durante el seguimiento se asocia con un riesgo significativamente mayor de progresión del mieloma.
Hasta ahora, una de las herramientas más precisas para detectar la enfermedad residual consiste en realizar un aspirado de médula ósea, un procedimiento invasivo que no puede repetirse con frecuencia y que, además, puede no reflejar toda la carga tumoral. El motivo es que el mieloma múltiple no siempre se distribuye de manera homogénea en la médula ósea, lo que puede dificultar la obtención de una imagen completa de la enfermedad.
Los investigadores han tratado de superar estas limitaciones mediante el estudio del ADN tumoral circulante, pequeños fragmentos de material genético que las células del mieloma liberan al torrente sanguíneo y que pueden detectarse mediante una denominada biopsia líquida.
Un análisis para cada paciente
Para desarrollar esta estrategia, los científicos identificaron primero las alteraciones genéticas presentes en el tumor de cada paciente en el momento del diagnóstico. A partir de esa información diseñaron un análisis personalizado capaz de buscar posteriormente esas mismas alteraciones en muestras de sangre, incluso cuando se encontraban en cantidades extremadamente pequeñas.
El estudio incluyó a 84 personas con mieloma múltiple recién diagnosticado y permitió analizar 292 muestras de sangre obtenidas durante su seguimiento. En el 92% de los pacientes fue posible identificar alteraciones genéticas específicas del tumor y utilizarlas como una auténtica huella molecular de la enfermedad.
De esta manera, la biopsia líquida permite seguir en sangre la evolución de esas alteraciones genéticas y detectar señales que podrían indicar un mayor riesgo de progresión antes de que la recaída resulte evidente mediante otros métodos.
El objetivo final es avanzar hacia un seguimiento más preciso y personalizado del mieloma múltiple, reduciendo al mismo tiempo la necesidad de recurrir de forma repetida a procedimientos invasivos. Aunque los resultados son prometedores, serán necesarios nuevos estudios para determinar cómo puede incorporarse esta estrategia a la práctica clínica y hasta qué punto puede mejorar la detección precoz de las recaídas.