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Ejercicio físico

Así puedes prevenir lesiones en la rodilla

Más allá de las características constitutivas y hereditarias de cada persona y organismo, hay unanimidad en la comunidad médica acerca de que la rodilla es una de las zonas más delicadas del cuerpo humano. Si sufre, difícilmente la calidad de vida del paciente pueda ser la deseada. Por esto conviene saber cómo prevenir lesiones en la rodilla.

Esta articulación une no sólo las dos partes principales de la pierna, sino que además carga sobre sí buena parte del peso cuando hacemos actividad física, tanto la propias de la rutina como el entrenamiento específico.

¿Cómo prevenir lesiones en la rodilla?

La dieta

Probablemente te preguntarás qué tiene que ver la dieta con las rodillas, y lo primero es que si te has alimentado mal durante muchos años, y tienes obesidad, serán ellas quienes padezcan por el trabajo extra que representa cada kilo adicional. Mantenerte en tu peso ideal es fundamental para su salud.

Por otro lado, es la alimentación la que les provee de todos los nutrientes necesarios para mantener una correcta condición, así que debes asegurarte de ingerir cantidades suficientes de vitaminas, como las de tipo A, C y D, calcio, y ácidos grasos Omega-3.

Y bebe dos litros de agua al día, ya que la hidratación juega un papel imprescindible.

Ejercicio, pero con precaución

Claro que el entrenamiento es esencial para que los músculos que rodean a las articulaciones de la rodilla estén fortalecidos y puedan responder a la exigencia, pero si te pasas de ambicioso puedes provocar lesiones óseas o musculares que atenten contra el ideal envejecimiento de esta extremidad.

Lo más recomendable es que optes por aquellos entrenamientos que mejoran la densidad muscular y ósea local, pero sin exponer la rodilla a daños temporales o permanentes, como la bicicleta o la natación, que se aconsejan para quienes ya conviven con dolores.

Presta atención a los accesorios

El calzado que utilizamos es clave para que las piernas tengan la amortiguación adecuada, y no se resientan cada vez que toman contacto con el suelo, así que asegúrate de tener unas zapatillas confortables si vas al gimnasio o entrenas de algún modo.

Igual si trabajas en movimiento, especialmente si tienes que levantar pesadas cargas que te obliguen a presionar sobre ellas.

Si has sentido alguna pequeña molestia, además de consultar a un profesional de confianza, puede que te sean útiles accesorios como las rodilleras, una opción terapéutica que fija la articulación, impidiendo que un mal movimiento involuntario pueda llegar a lesionarla.