Úrsula, ocho años después, descubre a Sánchez
La presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, es una auténtica fábrica de sorpresas. Después de ocho largos años de oficiar como primera defensora del primer ministro español sin tener en cuenta los avisos que sus conmilitones políticos del Partido Popular Europeo le mandaban, héte aquí que de repente ha descubierto la auténtica cara de la persona que pretende erigirse en líder de la izquierda mundial en abierta oposición a los Estados Unidos.
Le ha comparado, por sus rupturas antieuropeístas, con el húngaro Viktor Orban, el caudillo magiar de la derecha dura europea, en abierta concomitancia con el sátrapa del Kremlin. ¡Ya ha tardado la señora teutona en percatarse de algo tan obvio!
Subraya la jefa política de la UE que Sánchez se ha constituido en un auténtico problema para la comunidad transnacional por cuanto utiliza sin ningún decoro a Europa para sus propios intereses domésticos. Esto es, de ser el niño mimado de la señora von der Leyen contra todas las evidencias, a ser señalado como un dirigente fútil, ramplón y aprovechado. Desconocía la dama alemana en cuestión que el primer ministro que pagamos y padecemos en España no se para en barras, y los códigos éticos, para el marido de Begoña Gómez, son como los kleenex, es decir, usar y tirar.
Nunca se le ocurriría a este columnista despachar a Pedro Sánchez con un rictus de desprecio para mandarle a la cuneta. ¡Todo lo contrario! Porque le conozco y sé de la peligrosa catadura que le embarga. Sin el poder no es nada y lo sabe. Por ello, se equivocan aquellos que entienden ir directos a la yugular porque el presidente, este presidente, tiene muchas yugulares. Está acorralado por muchos frentes, sí, pero ha demostrado que es capaz de revolverse en una teja y lo que es más peligroso, incluso revolver la teja. Es consciente de que hay hace tiempo en España una mayoría de ciudadanos-contribuyentes que desean su marcha. Por eso se aferra a la cosa internacional para consolarse.
Durante muchos años, ese consuelo político no fue otro que Úrsula, la presidenta que dejó la canciller Merkel al frente de toda la Unión. También se ha roto. Y por una vez con un argumento incontestable: Sánchez es un cuatrero con escudo propio