Seguridad Nacional desmonta el camelo sanchista de la «desinformación»
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¿Se acuerdan ustedes de los cinco días de «reflexión» que se tomó el presidente para decidir si seguía al frente del Ejecutivo? Aquello no fue más que un ardid para anunciar una ley mordaza contra los medios que sacaban a la luz los diferentes casos de corrupción que rodeaban a la mujer del presidente del Gobierno, Begoña Gómez. Sánchez se parapetó tras el mantra de la «desinformación» y los «bulos» que acabaron justificando su autodenominado Plan de Acción Por la Democracia, un eufemismo para esconder su verdadera intención: amordazar a los medios críticos.
Sin embargo, la comisión de Seguridad Nacional especializada en esta materia descartó en sus tres reuniones del pasado año elevar la alerta y activar el protocolo contra la desinformación, lo que viene a demostrar que los fantasmas que veía Sánchez no eran tales. Todo fue un obsceno pretexto para tratar de domeñar a la prensa que no le baila el agua.
La Comisión Permanente contra la Desinformación es un grupo de trabajo interministerial que se creó en 2019 con el propósito de garantizar la coordinación entre distintos ministerios en materia de desinformación a nivel operativo. Su gestión está a cargo de la Secretaría de Estado de Comunicación, mientras que el Departamento de Seguridad Nacional se encarga de su dirección. Su misión principal es hacer frente a la problemática de la desinformación y, para llevarla a cabo en octubre de 2020, este organismo aprobó el procedimiento de actuación contra la desinformación. Pues bien, dicho comité sólo se reunió tres veces en 2024: el 8 de marzo, el 1 de abril y 28 de mayo, según consta en una respuesta de Transparencia. «Ninguna de las reuniones de la Comisión Permanente antes referidas se corresponde con el tratamiento de los niveles de activación del procedimiento de lucha contra las campañas de desinformación», aseguran desde Presidencia.
O sea, que mientras Seguridad Nacional descartaba la necesidad de iniciar el protocolo contra los bulos, Sánchez diseñaba una estrategia contra la prensa que publicaba los casos de corrupción de su entorno, alegando la amenaza que suponía la desinformación para la democracia. «Tenemos -dijo- la necesidad de defender los valores y las instituciones democráticas ante los riesgos y las amenazas sutiles a los que se enfrentan las democracias, como la difusión de noticias falsas y la desinformación». Lo que tenías era necesidad de silenciar la verdad, Pinocho.