Sánchez el secuestraniños

Sánchez el secuestraniños

En 1927, en su libro Liberalism: In the Classical Tradition, Ludwig von Mises dijo que «en cuanto abandonamos el principio de que el Estado no debe interferir en la vida privada de las personas, acabamos regulándosela y limitándosela hasta en los más mínimos detalles». A principios del siglo XX, Mises ya sabía que habría un gobierno socialista que secuestraría a decenas de miles de niños, separándolos de sus padres, de sus familias y de sus entornos e identidades culturales para el resto de sus vidas, y que existiría una aborregada masa social que respaldaría ese sistema institucional de secuestro masivo de niños; pero lo que nunca pudo imaginar es que todo eso se justificaría con un concepto repetido como un mantra que todos asumen, pocos discuten y al que casi nadie se molesta en aplicar un mínimo de lógica y sentido común, como es el tan manido «interés superior del menor». El mismo Estado que decide cuál es ese «interés superior» se arroga el poder para decidir sobre la vida de esos niños y redacta las leyes que hagan falta para que el secuestro sea «legal».

El primer gran gesto de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno, solo nueve días después de llegar a La Moncloa, fue anunciar que España acogería al barco Aquarius con más de 600 inmigrantes a los que Italia y Malta habían cerrado sus puertos. A partir de esa declaración de intenciones, Sánchez ha convertido a España en un Estado de fronteras abiertas que secuestra de forma sistemática a las decenas de miles de niños que caen en sus manos. Las Memorias de la Fiscalía General del Estado informan de que los poco más de 3.000 menores extranjeros no acompañados bajo tutela del Estado en 2015 se habían convertido en más de 16.000 en la fecha de su último informe, a finales de 2024. A la vez, el colectivo de menores y jóvenes extutelados de hasta 23 años con autorización de residencia ha pasado de 7.878 en junio de 2021 a 20.201 a finales de 2025, según el Observatorio Permanente de la Inmigración del Ministerio de Inclusión.

Según los informes de la Fiscalía, sólo por mar y en pateras han entrado en España más de 22.000 menores entre 2019 y 2024, gracias a las políticas de Pedro Sánchez. A ellos hay que sumarle los miles de niños que han entrado por Ceuta y Melilla, dato que no se publica oficialmente, pero se sabe que en la crisis de 2021 entraron por Ceuta más de 1.500 y en 2024 casi 3.000, más los miles que han entrado ahora. No es descabellado aventurar que, con Pedro Sánchez, han entrado en España más de 30.000 niños de los que solamente 41 han sido devueltos a sus padres, ninguno de ellos marroquí, según la información oficial facilitada por el Gobierno en septiembre de 2025, en respuesta a una pregunta parlamentaria planteada por Vox. Entraron 30.000 niños, de los que Sánchez devolvió solo a 41 con sus padres, secuestrando a todos los demás, por el «interés superior del menor».

Las leyes españolas dicen que debe primar ese «interés superior del menor». El sentido común y la lógica dicen que lo mejor para casi todos esos niños es volver a los países de los que se han fugado, con sus familias, pero Pedro Sánchez quiere que el Estado se los quede, así que, además de leyes, redacta ordenanzas, publica decretos y hace informes para que, cada vez que un juez tenga que decidir cuál es ese «interés superior del menor», no pueda aplicar ni la lógica ni el sentido común y tenga que decretar forzosamente que el Estado separe a ese niño de sus padres y lo mantenga secuestrado de por vida. Incluso cuando, como ocurre ahora, son las autoridades de Marruecos las que públicamente exigen que esos niños les sean devueltos.

Empecé este texto con una cita de Ludwig von Mises y voy a terminarlo con otra posterior: «No hay amenaza más peligrosa para la civilización que un gobierno de incompetentes, corruptos u hombres viles. Los peores males que la humanidad haya tenido que soportar fueron infligidos por los malos gobiernos». La escribió en 1944 en su libro Omnipotent Government: The Rise of the Total State and Total War. Aún no había nacido Pedro Sánchez, pero Mises parece que estuviera pensando en él. Es urgente cambiar todas las normas que impiden devolver con sus padres a los niños que se escapan y cruzan la frontera de España, porque el interés superior de un niño va a ser siempre estar con sus padres, no con Pedro Sánchez, alias, El Saunas.

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