Sánchez condena al olvido a don Pelayo, Colón y los Reyes Católicos
Lo que ha aprobado el Consejo de Ministros -el Real Decreto por el que se establece la ordenación y las enseñanzas mínimas de Bachillerato- es una de esas aberraciones que pagarán en el futuro millones de jóvenes españoles. Ya no sólo es que se desincentive el esfuerzo -podrá pasarse de curso suspendiendo-, sino que se limitará el estudio de la Historia de España a partir de 1812. Es decir, se borra de un plumazo buena parte de la historia nacional para centrarse en la «memoria democrática», bandera del Gobierno socialcomunista que pasa a tener un enorme peso académico al ser considerada como uno de los «saberes básicos» de la asignatura de Historia.
Y es que no se estudiará la gesta de la conquista de América, pero sí se enseñarán las «políticas de memoria en España» y los «lugares de memoria», concepto con el que el Gobierno de coalición se refiere a los «espacios, inmuebles, parajes o patrimonios culturales inmateriales o intangibles» en los que «se han desarrollado o plasmado hechos de singular relevancia por su significación histórica, simbólica o por su repercusión en la memoria colectiva, 38 vinculados a la memoria democrática, la lucha de la ciudadanía española por sus derechos y libertades, la memoria de las mujeres, así como con la represión y violencia sobre la población como consecuencia de la resistencia al golpe de Estado de julio de 1936, la Guerra, la Dictadura, el exilio y la lucha por la recuperación y profundización de los valores democráticos».
De modo que para las nuevas generaciones, Pedro Sánchez será más importante que los Reyes Católicos; Cristóbal Colón sucumbirá ante el peso histórico del sanguinario socialista Francisco Largo Caballero y la «memoria democrática» dejará literalmente sin memoria a la Reconquista. Al socialcomunismo le interesa nutrirse del analfabetismo, porque su estrategia pasa por aniquilar el sentido crítico fruto de la independencia intelectual. Lo que quiere es una sociedad adocenada.