Nunca en un vídeo cupo tanta memez
Irene Montero cuenta con su propia cátedra en la Universidad Complutense. Le puso por título un nombre muy guay-Cátedra Extraordinaria de Valores Democráticos y Género-, desde la que imparte consignas de ultrafeminismo. En las clases se muestran vídeos en los que se presentan a los hombres como vagos, machistas y acosadores, todo para ilustrar a los alumnos sobre las actitudes discriminatorias que la mujer vive a lo largo de una mañana. La protagonista, una tal Carmen, asume en exclusiva el peso de lasa tareas domésticas mientras su marido, Paco, sólo se ocupa de comprar café. Carmen lo hace todo: pone la lavadora -no de noche, como recomienda el Gobierno, por cierto-, lleva a los niños al dentista y de compra a la abuela. Cuando va por la calle, sufre acoso; también en la oficina. Sus compañeros varones la ignoran y Carmen explota.
El vídeo de Carmen, en suma, es una retahíla interminable de lugares comunes del feminismo más reaccionario, una bochornosa reducción al absurdo del supuesto tormento que viven las mujeres en su vida cotidiana. Y contiene todos los mantras clásicos de ese feminismo ideologizado hasta la náusea en el que el hombre es, por definición, la encarnación de todos los males: no da un palo al agua, es egoísta, acosador, prepotente. El mismísimo diablo, para entendernos. Para disponer de esa cátedra en la Complutense, el Ministerio de Igualdad ha desembolsado 180.000 euros de dinero público; es decir, de todos los españoles sin distinción de género. En otro vídeo se muestra una píldora audiovisual sobre el lenguaje inclusivo que es una tabarra insoportable.
El acuerdo para la creación de la cátedra -que se publicó en el Boletín Oficial del Estado (BOE) el pasado 21 de julio- destaca que la Complutense y el Ministerio de Igualdad «han coincidido en la especial significación y relevancia del conocimiento que tiene entre sus objetivos la defensa de los valores democráticos». Valores, añaden, «que deben incorporar necesariamente una visión de género». Pues bien, la visión de género de la cátedra de Montero es toda una lección de sectarismo, además de un insulto a la inteligencia que no ofende sólo a los hombres, sino también a las mujeres. Porque no se puede parir una memez tan insufrible como la que ha quedado registrada en esos vídeos que OKDIARIO ofrece a sus lectores para que tomen conciencia -si es que alguno tenía dudas- de en qué manos estamos.
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