El Gobierno gasta 16.000 € en acondicionar las piscinas y el lago de La Mareta para las vacaciones de Sánchez
El Ejecutivo tramita este encargo con un contrato menor que le permite adjudicarlo 'a dedo'
Sánchez usa para sus vacaciones un palacio que el Rey cedió para "los intereses turísticos de España"

El Gobierno de Pedro Sánchez ha gastado 16.049,99 euros en un contrato para acondicionar las dos piscinas y el lago de La Mareta, la residencia oficial donde el jefe del Ejecutivo socialcomunista volverá a pasar sus vacaciones este verano.
En concreto, Patrimonio Nacional, organismo adscrito al Ministerio de Presidencia y del que depende la gestión de este enclave, ha adjudicado a la empresa Pisfrilan SL la prestación de un servicio de «conservación de piscinas y lago artificial en la Residencia de La Mareta, en Lanzarote», reza en el objeto de este expediente.
Se trata de un contrato menor al ser licitado por una cifra menor a 15.000 euros, esto, por 14.999,99 sin impuestos, o lo que es lo mismo, 16.049,99 con impuestos. De esta forma, el encargo a dicha empresa ha sido realizado a dedo, sin necesidad de celebrar un concurso público. Patrimonio Nacional sólo barajó esta opción, según recoge el expediente.
La empresa Pisfrilan SL, con domicilio social en Canarias, se dedica a la construcción y rehabilitación de piscinas, mantenimiento, tratamiento con productos químicos, análisis de agua y venta de accesorios. El acuerdo de adjudicación tiene fecha del 21 de julio.
Está previsto que Sánchez descanse en La Mareta junto a su familia a partir del mes de agosto, después del balance del curso político que ofrecerá en el Palacio de La Moncloa, en Madrid, el próximo martes 28 de julio. Al día siguiente, Sánchez tiene agenda en Palma de Mallorca (Baleares), donde el Rey mantendrá el tradicional despacho con el presidente del Gobierno antes del parón estival.
«Intereses turísticos»
Precisamente, fue Felipe VI quien decidió en 2015 ceder esta residencia real a Patrimonio Nacional para la «promoción de los intereses turísticos de España». El palacio fue mandado construir por el rey Hussein II de Jordania a finales de los años setenta, si bien él no se hospedó allí, sino su familia. Y en 1989, el rey Hussein II regaló este inmueble al padre del actual monarca, el rey emérito Juan Carlos I.
En diciembre de 2015 se firmó un convenio de colaboración entre Patrimonio Nacional y el Ministerio de Industria, Energía y Turismo, entonces dirigido por José Manuel Soria (PP), para que la finca, por «expreso deseo de Felipe VI», sirviera al establecimiento o refuerzo de lazos bilaterales o multilaterales con otros países u organizaciones en materia turística. En definitiva, una forma de promocionar la marca España mediante la celebración de actos relacionados con el turismo y la cultura.
No obstante, desde su llegada al poder a mediados de 2018, Sánchez ha hecho un uso continuo de este palacio de forma estrictamente personal para pasar sus vacaciones, junto a familiares y amigos. OKDIARIO reveló el año pasado imágenes exclusivas de su estancia en el mes de agosto.
El líder del PSOE se alojó el pasado verano en La Mareta con su familia prácticamente al completo: su mujer, la imputada Begoña Gómez, y sus dos hijas; sus padres, Magdalena y Pedro, y hasta su cuñado, Miguel Ángel Gómez, con su esposa e hijos. Todos ellos disfrutaron -a costa del bolsillo de los contribuyentes- de este palacio gestionado por Patrimonio Nacional.
También estuvieron allí el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, el presidente de la Generalitat de Cataluña, el socialista Salvador Illa, y el presentador Jesús Calleja.
Este retiro, ubicado en Costa Teguise, cuenta con una decena de bungalows, dos piscinas, gimnasio, zonas ajardinadas, un lago artificial, pista de tenis, de baloncesto y hasta un helipuerto. La finca dispone además de acceso directo al mar y múltiples terrazas. Una residencia que no escapa al influjo del gran artista local e internacional de la isla, César Manrique, que la diseñó y la decoró. El edificio se asemeja a la arquitectura tradicional de las Islas Canarias, de estilo colonial, con paredes blancas y numerosos balcones.