Deporte

Así se ha preparado RoRo para ‘La Velada del Año’: «Ha trabajado la espalda para aumentar la fuerza en los golpes»

RoRo, La velada, entreno
(Foto: @whoisroro)
Marta Morales

En apenas unos meses, Roro ha protagonizado una de las transformaciones físicas más comentadas de La Velada del Año. La creadora de contenido llega al combate con un físico completamente diferente al que mostraba al inicio de su preparación: más fuerza, más musculatura y una definición especialmente visible en brazos, hombros y espalda. Pero detrás de este cambio no hay un entrenamiento centrado únicamente en la estética, sino un proceso diseñado para mejorar su rendimiento como boxeadora.

Para Jorge Lobo, fundador de Piko Studios, una transformación de este nivel no puede explicarse a través de un único ejercicio. «Es difícil atribuir una transformación así a un único ejercicio», explica. «Normalmente, los mayores cambios vienen de una combinación de movimientos básicos como sentadillas, peso muerto, presses y dominadas, realizados de forma progresiva durante meses». El experto destaca que la clave está en entrenar fuerza de manera constante, aumentar gradualmente las cargas y permitir al cuerpo recuperarse para seguir evolucionando.

Roro, boxeo, La Velada
(Foto: @whoisroro)

«Lo que realmente marca la diferencia no es un ejercicio concreto, sino la capacidad de entrenar fuerza de forma consistente, aumentar gradualmente las cargas y recuperarse bien»

Uno de los cambios más visibles en Roro está en la parte superior del cuerpo. Sus brazos muestran más volumen y definición, pero esa evolución tiene una finalidad mucho más deportiva que estética. Como explica Lobo, «para una preparación orientada al boxeo suelen tener un papel importante ejercicios como dominadas, remos, fondos, flexiones, presses y trabajo específico de hombros». Estos movimientos permiten desarrollar la musculatura implicada en los golpes, mejorar la estabilidad de los hombros y mantener una guardia sólida durante los asaltos.

La espalda es otra de las zonas donde más se aprecia su evolución física. El desarrollo de esta musculatura no sólo aporta una imagen más atlética, sino que cumple una función esencial en el boxeo. «Las dominadas, los jalones, los remos y algunos ejercicios de estabilidad escapular suelen ser fundamentales», señala Lobo. «Una espalda fuerte no sólo mejora la apariencia física, sino que también permite transmitir mejor la fuerza durante los golpes, mantener una buena postura y reducir el riesgo de lesiones en hombros y cuello», explica.

 

Ver esta publicación en Instagram

 

Una publicación compartida de RoRo (@whoisroro)

La potencia de una boxeadora no depende únicamente de los brazos. De hecho, una de las claves del entrenamiento de Roro ha sido fortalecer la base del movimiento: las piernas. «En boxeo, la fuerza no nace en los brazos, sino en el suelo», explica Jorge Lobo. «Unas piernas fuertes permiten generar más potencia en los golpes, mejorar los desplazamientos y soportar mejor el volumen de entrenamiento». Por eso, ejercicios como las sentadillas han tenido un papel fundamental en una preparación donde cada movimiento debe ser eficiente.

«En boxeo, la fuerza no nace en los brazos, sino en el suelo.»

Otro de los grandes retos ha sido conseguir un equilibrio entre fuerza y velocidad. En un deporte donde la explosividad marca la diferencia, ganar músculo no puede significar perder agilidad. «El objetivo es convertir esa fuerza en movimientos rápidos y eficientes», comenta Lobo. Para lograrlo, el entrenamiento combina ejercicios de fuerza con trabajo explosivo, desplazamientos, golpes al saco y movimientos de potencia. La meta es que el cuerpo sea capaz de generar fuerza, pero también de aplicarla con rapidez y coordinación.

La resistencia también ha sido una pieza clave durante la preparación. Saltar a la comba, realizar intervalos de alta intensidad, completar circuitos específicos y entrenar asaltos simulados permiten desarrollar la capacidad de mantener un ritmo elevado durante un combate. En el boxeo, no basta con lanzar golpes potentes durante unos segundos: hay que ser capaz de repetirlos una y otra vez bajo fatiga.

Roro, boxeo, La Velada
(Foto: @whoisroro)

Además, una preparación de esta exigencia requiere prestar atención a una parte menos visible: la prevención de lesiones. Lobo destaca que «cuanto más aumenta la carga de entrenamiento, más importante se vuelve cuidar la movilidad, la recuperación y la calidad del movimiento». La diferencia entre una preparación convencional y una orientada a competir está precisamente ahí: no sólo importa entrenar más fuerte, sino conseguir que el cuerpo pueda responder durante todo el proceso.

«Cuando una persona entrena para rendir mejor, los cambios físicos suelen llegar como consecuencia del proceso, no como el objetivo principal»

Esa idea resume la transformación de Roro. Su nuevo físico no es únicamente el resultado de meses de gimnasio, sino la consecuencia de haber preparado su cuerpo para un desafío deportivo. Más allá de los músculos visibles, su evolución refleja fuerza, resistencia, disciplina y una adaptación completa a las exigencias del ring.