Metamorfosis de Sánchez

Metamorfosis de Sánchez

El Diccionario de la lengua española llama camaleón a la persona que tiene habilidad para mudar de actitud o conducta, adaptando en cada caso la más ventajosa, y felón, al que es un traidor, definiendo al melón, como un hombre necio por torpe. La historia reconoce a los farsantes que fingen ser lo que nunca fueron. Verbigracia, Pedro Sánchez, Dr. en Economía, título inventado, según tesis cum fraude. Desde que Mary Baker –XIX– se hizo pasar por la Princesa Caraboo (pronunciar Carabú) de Javasu, isla del Océano Índico, para ocultar su indigna identidad, han prosperado las metamorfosis de los inútiles que hoy van de políticos.

La Princesa Caraboo, adicta al imaginario chino y otros mil camelos de entonces, fue detenida a su regreso de la Polinesia cuando vendía sanguijuelas en la enfermería del Hospital de Bristol, por lo que fue procesada por vagancia. Nos recuerda al maniquí y la metamorfosis que sufre de continuo, plagiando, que es lo suyo, el estilo de la loca Princesa. Bastan once sílabas, un endecasílabo, para agrupar a estos dos impostores absurdos: “Camaleones, felones y melones”. Mary Baker quiso engañar al pueblo británico y Pedro Sánchez la copia,  en el XXI, pretendiendo hacer lo mismo con el pueblo español. Son almas gemelas, farsantes perdidos en el tiempo.

Sánchez, tras tapar su terror a los debates, porque sabe que Pablo Casado y Albert Rivera le harán añicos en una confrontación, se ve obligado a asumir la posición suicida. En dichos debates veremos a un indocumentado leyendo mentiras y a dos inteligentes oradores exponiendo verdades. El espíritu de la Princesa Caraboo y la crisálida sin futuro, que es el tal Sánchez, volverán a hacer el ridículo. La historia reconoce a los farsantes, pero jamás los perdona.

Menos aún si sus socios, como Puigdemont, mendigan impunidad en la Eurocámara, o como Iglesias y sus amigos de Bildu, que no paran de escupir a la bandera de España.

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