El Gobierno de los ‘sepulcros blanqueados’

Pedro Sánchez Papa León XIV; ministros

Para condenar la hipocresía de los fariseos, Jesús —como se recoge en el Evangelio de San Mateo— recurrió a la metáfora de los sepulcros blanqueados para referirse a quienes presumen de ser inmaculados y están literalmente podridos por dentro. O sea, exactamente lo que le ocurre al partido del Gobierno, putrefacto de corrupción mientras presume de haber colocado a España en la cumbre del progreso.

Pedro Sánchez y catorce ministros han asistido a la misa celebrada por el Papa en la Sagrada Familia de Barcelona, una masiva conversión no por razones espirituales, sino por pura hipocresía política. Quienes hicieron bandera de un laicismo absurdo y sectario que les impidió asistir a funerales religiosos por las víctimas del covid, la dana o el accidente ferroviario de Adamuz, acuden ahora en tropel a buscar cobijo bajo la sotana papal en una grosera exhibición de cinismo.

No cabe mayor indecencia moral que la de este Gobierno, más papista que el Papa, que pretende espantar la corrupción arrimándose al Santo Padre. El Gobierno de los sepulcros blanqueados exhibe otra vez un patético plan de huida hacia adelante que es tan obsceno como demostrativo de su impotencia. Porque si Sánchez y sus ministros se creen que podrán purgar sus pecados asistiendo en bloque a una misa papal, es que han perdido el sentido de la realidad.

Ya no saben qué hacer y son capaces de todo, hasta de instrumentalizar en beneficio propio la figura del Sumo Pontífice, como si León XIV comulgara con las políticas de este Gobierno. Provoca bochorno y vergüenza contemplar la fila de ministros en la celebración religiosa en la Sagrada Familia, porque esa imagen es la metáfora perfecta del fariseísmo de un Ejecutivo que busca desesperadamente la figura del Papa para tratar de desviar la mirada de los españoles de los escándalos de corrupción que le rodean. El Gobierno de los sepulcros blanqueados es, sencillamente, patético.

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