Campaña totalitaria, encuestas fallidas

Campaña totalitaria, encuestas fallidas
  • Diego Vigil de Quiñones Otero

Resulta un hecho ampliamente comprobado a lo largo de la Historia: cuando un sector se adueña con gritos, escraches o actos violentos de las calles, a la parte de la población que no comparte la opinión que copa las calles no le queda más remedio de que callar y… ¡votar! Ocurrió, por ejemplo, en el mítico 1968: explosión callejera de aquella revolución cultural y victoria arrolladora de Nixon en USA y de Gaulle en Francia. Ocurrió en España en 2003: la izquierda se adueñó de las calles con el “no a la guerra” y el PP revalidó sus feudos en las municipales y autonómicas…

La campaña actual está siendo una campaña dura a nivel de calle, con una peligrosa pretensión totalitaria de cierta izquierda (como denunciaba el editorial de OKDIARIO el pasado 11 de Abril). Ciudadanos, PP y Vox han sufrido escraches, manifestaciones y caceroladas en diversos lugares de España (especialmente en Euskadi y Cataluña, pero no solo en estos territorios). Algunos, en lugar de condenar esas expresiones, han dicho que los actos de Rivera, Abascal o Cayetana rompían la convivencia en un ámbito donde las fuerzas de centro-derecha son muy minoritarias. Algo que, sin embargo, nadie dijo en relación con la manifestación de independentistas catalanes el pasado marzo en Madrid, donde nadie salió a rechazarles, aunque en la capital casi nadie les votaría.

A lo mejor resulta que quien realmente rompe la convivencia es quien pretende impedir el ejercicio de las libertades… El ocultamiento de voto generado por este tipo de contextos totalitarios, solía ser resuelto por los expertos a base de corregir los resultados de la intención directa con el recuerdo de voto. Un elemento que hoy se usa menos, por la constante novedad o porque no interesa. Pero nadie se atreve a negar que hay voto oculto: el propio Tezanos ha advertido que PP y Vox sacarán más de lo que dice la encuesta del CIS.

Con todo, hay que señalar que en las encuestas ha habido una mutación en relación al voto oculto conservador. A finales de 2018 y principios de 2019, se daba por hecho que el “polo de la libertad” PP-Cs-Vox (permítanme esta “fabricación española con licencia italiana” –que diría la vieja SEAT-) obtendría mayoría absoluta (y más tras el resultado de Andalucía). Pero desde la foto de Colón y la convocatoria de elecciones, desapareció milagrosamente esa mayoría absoluta, y el PSOE sube como la espuma. Pareciera que las encuestas quieren inducir al voto bipartidista: al PSOE, porque es la única izquierda útil y hay que tener mucho miedo a Vox; al PP, como el voto más efectivo parar a Sánchez.

Los totalitarios han creado un escenario típico de encuestas fallidas. Y los demóscopos se están haciendo los tontos con el voto oculto para favorecer al bipartidismo. Tal vez me equivoco, pero sospecho que el Domingo nos llevaremos una sorpresa causada por quienes, cuando ya no les dejan hablar, no les queda más que votar. Entonces alguna casa de encuestas dirá que lo clavó porque detectó la sorpresa a las seis de la tarde de la jornada electoral (como pasó en Andalucía). Pero la sorpresa se puede entrever desde días antes atendiendo al voto oculto causado por los totalitarios. Aunque no convenga decirlo…

Diego Vigil de Quiñones Otero es Registrador de la Propiedad y miembro del act-tank Qveremos

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