Adelanto electoral: recurso de vagos

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Crecí escuchando a Aznar decir aquello de “váyase, Señor González”. De hecho, recuerdo que en el patio del colegio lo repetíamos junto al “que te pego, leche” de Ruiz Mateos. También estaba el “por consiguiente” del presidente del Gobierno. Supongo que éramos niñas adoctrinadas, y así hemos salido. Pídanle cuentas a las monjas. En el colegio también aprendí que cuando se ponía fecha para un examen, había de hacerse —salvo que tuvieras una justificación que te blindase—. Y en cualquier caso, por mucho que no quisieras, que no estuvieras en tu mejor momento, normalmente pasabas por el aro. En la Universidad era algo parecido, aunque teníamos la posibilidad de elegir entre dos fechas alternativas alguna vez que otra.

Se agradecía porque a veces arrastrabas alguna asignatura de otro curso y se solapaban las fechas de los exámenes. Y si no podías acudir a uno, salvo excusa que te blindase —y ya podía ser gorda—, te tocaba acudir a la siguiente convocatoria. Y punto. (No olvide que hablo de cualquier hijo de vecino, de cualquier estudiante “normal y corriente”. No me refiero a esos que se matriculan y no vuelven a aparecer por clase, porque eso es otra historia). La cuestión es que el examen tenía una fecha. Tú ibas y lo hacías. Lo aprobabas o suspendías. Y si ocurría esto último, podías acudir a la revisión, incluso pedir un tribunal si la cosa no estaba clara. Pero no podías pedir que te lo repitieran tantas veces como te viniera bien hasta que cayesen las preguntas que dominabas.

Entiendo que decir esto es una cuestión que puede sonar hasta absurda. Pero es lo que hace la oposición cuando no deja de dar el tostón con el adelanto electoral. Es exactamente igual que pedirle al profesor que te repita el examen porque no estás de acuerdo con las preguntas que te han caído en el que tienes delante. “¡Pues haber estudiado, oiga!” Le dirá el profesor, como es lógico. Y yo les diría a Casado y compañía —además de lo mismo que el profesor, que para este caso va muy al pelo—, que hubiesen ganado las elecciones con mayoría absoluta y en ese caso no estarían como están. Y que no hubiesen montado el tinglado de la Gürtel. Y así no habríamos tenido una moción de censura. ¿Qué quiere que le diga? Hay gente que no se cansa de hacer trampas ni el ridículo.

No saben respetar las normas que exige mínimamente la democracia y arremeten contra cualquier cosa que no sea su beneficio. Por muy descarado que sea, por muy ilegal, alegal o torticero. No, no se solucionan las cosas repitiendo elecciones. Les toca ponerse las pilas y hacer política. Que a la vista está que no se les da del todo bien. Se mueven mejor en el salseo de la campaña electoral, de los eslóganes fáciles, de las acusaciones falaces y de titulares explosivos que solamente persiguen llenar de mierda todo lo que les rodea. Ese es su hábitat. No lo eran las bibliotecas en su día ni lo son sus escaños ni despachos para trabajar. Hagan el favor de ponerse de una puñetera vez al servicio de todos, de esta patria con la que algunos se llenan la boca. Trabajen y dejen de molestarnos, que la ciudadanía también tenemos cosas que hacer, para entre otras cuestiones, pagarles a ustedes el sueldo.

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