Ecosistemas

Los zoólogos no dan crédito: el mayor ave de América podría ser clave para evitar la extinción de bosques en Uruguay

Palmera
Palmera. Imagen de Pexels.

Los bosques de palmares de butiá en Uruguay, ecosistemas emblemáticos del departamento de Rocha, están envejeciendo y casi no generan nuevas palmeras. En medio de este escenario, los científicos han identificado a un protagonista inesperado que podría ayudar a revertir el problema: el ñandú, el mayor ave de América.

Un estudio realizado por investigadores del Centro Universitario de la Región Este (CURE), el Centro Interdisciplinario en Ciencia de Datos y Aprendizaje Automático (CICADA) y la UTU analizó la relación entre las aves y las palmeras de butiá en Rocha.

El sorprendente papel del ñandú en la supervivencia de los palmares de butiá

La investigación reveló que el ñandú cumple una función ecológica única en la dispersión de semillas de la palmera Butia odorata. A diferencia de otras aves que solo picotean el fruto, esta gran ave corredora lo ingiere entero, lo que desencadena un proceso crucial para la regeneración del ecosistema.

Tras consumir el fruto del butiá, el ñandú lo transporta en su sistema digestivo y posteriormente expulsa los endocarpos —conocidos como «coquitos»— a varios kilómetros de distancia de la palmera original. Este desplazamiento permite que las semillas lleguen a nuevas zonas y que los palmares puedan expandirse hacia áreas donde antes no estaban presentes.

El proceso digestivo del ave también parece favorecer la germinación. Los investigadores compararon semillas procedentes de las heces de ñandú con las dispersadas por otros mamíferos y por el ganado, y observaron que las que habían pasado por el tracto digestivo del ñandú presentaban la mayor tasa de germinación.

Este hallazgo es especialmente relevante porque el palmar actual presenta árboles muy altos y envejecidos, mientras que el nacimiento de nuevas palmeras es extremadamente limitado. En ese contexto, el ñandú podría actuar como un motor biológico que reactiva el ciclo natural del bosque.

Fragmentación del paisaje, aves dispersoras y el impacto del ganado

El estudio también analizó cómo la fragmentación del paisaje está afectando la dinámica ecológica de los palmares. El avance de actividades agropecuarias ha generado parches de bosque aislados, lo que reduce la interacción entre las aves y las palmeras.

Mediante el uso de 33 cámaras trampa colocadas tanto en el suelo como en las copas de las palmeras, los investigadores registraron qué especies se alimentaban de los frutos del butiá. Entre las más activas aparecieron el hornero, el doradito y el ñandú, todas capaces de dispersar semillas al consumir los frutos.

Sin embargo, el análisis mostró que las aves visitan con mayor frecuencia las palmeras cuando los palmares están conectados entre sí. Cuando el ecosistema se fragmenta, el consumo de frutos disminuye y, con ello, también se reduce la dispersión de semillas.

Las especies de mayor tamaño, como el ñandú, son especialmente sensibles a este aislamiento. Por eso, los científicos señalan que mantener la conectividad entre los parches de palmar es esencial para que estos grandes dispersores sigan cumpliendo su función ecológica.

Uno de los principales obstáculos para la regeneración sigue siendo el ganado. Aunque las vacas también consumen frutos y pueden dispersar semillas, el efecto final resulta negativo: cuando brota una pequeña palmera, suele ser consumida inmediatamente, lo que impide que continúe su crecimiento.

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