Reciclaje

Un proyecto pionero en Cataluña investiga el reciclado enzimático de las basuras acumuladas en los ecosistemas marinos más degradados

Reciclaje de plástico. Foto: Freepik
Reciclaje de plástico. Foto: Freepik
  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

El proyecto OCEANZYME ha arrancado con el objetivo de desarrollar tecnologías de reciclado enzimático para los residuos plásticos acumulados en los fondos marinos. El consorcio, coordinado por la Asociación Vertidos Cero, reúne al Instituto de Ciencias del Mar del CSIC (ICM-CSIC), al Instituto de Química Avanzada de Cataluña del CSIC (IQAC-CSIC) y al centro tecnológico AIMPLAS.

La iniciativa parte del problema de que los plásticos marinos que llegan a los fondos profundos del océano se degradan de forma progresiva hasta perder sus propiedades originales. En ese estado, el reciclado mecánico convencional no puede procesarlos. En las zonas de estudio del proyecto, las densidades de residuos alcanzan hasta 300 objetos por kilómetro cuadrado.

¿Qué es el reciclado enzimático que propone el proyecto OCEANZYME?

El reciclado enzimático descompone los polímeros plásticos mediante procesos biológicos en lugar de mecánicos. El objetivo es reducirlos a sus componentes originales para reintroducirlos en la cadena de valor, con aplicaciones previstas en los sectores de la pesca y la acuicultura. Este enfoque permite trabajar con materiales muy degradados que los métodos convencionales no pueden tratar.

La clave del proceso son las enzimas que producen ciertos microorganismos marinos capaces de descomponer polímeros.

«En OCEANZYME buscamos descifrar si y cómo la naturaleza ya está respondiendo al desafío del plástico. Nuestro trabajo se centra en identificar y optimizar esas enzimas para que puedan ‘digerir’ residuos en condiciones controladas, un paso fundamental para transformar la basura en materia prima y avanzar hacia una economía circular real», explicó Francesco Colizzi, investigador del Instituto de Química Avanzada de Cataluña del CSIC.

¿Cómo busca OCEANZYME las enzimas que degradan plásticos en los fondos marinos?

La investigación se apoya en campañas de pesca pasiva en las demarcaciones noratlántica y levantino-balear, las dos zonas marinas españolas seleccionadas por la concentración de residuos en sus fondos profundos. A partir de las muestras recogidas, el equipo estudia los microorganismos que colonizan los plásticos para identificar bacterias con capacidad de degradación.

Las enzimas candidatas se modelan en tres dimensiones junto al plástico que deben descomponer, lo que permite entender el mecanismo de actuación antes de producirlas y ensayarlas para aplicaciones industriales.

Silvia Acinas, investigadora del Instituto de Ciencias del Mar del CSIC, describió el alcance metodológico: «Nuestro objetivo es combinar la metagenómica, la caracterización enzimática y las simulaciones moleculares con el aislamiento de bacterias degradadoras para descubrir soluciones biotecnológicas ocultas en el océano».

Del fondo marino a la industria: la transferencia tecnológica en el proyecto OCEANZYME

OCEANZYME también contempla una estrategia de transferencia tecnológica para que los resultados lleguen al sector productivo. Los residuos que investiga son precisamente los que no tienen salida en los sistemas de reciclado actuales, es decir, plásticos tan degradados por la acción marina que han perdido las propiedades que los harían útiles mediante procesos mecánicos.

El proyecto, que se extenderá hasta 2028, cuenta con la colaboración de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, a través del Programa Pleamar. Su financiación viene también de la Unión Europea, a través del Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura (FEMPA).

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