Medio ambiente

Una anciana de 74 años ayudó a matar 30.893 peces al verter cianuro en un río de Ohio: su empresa tuvo que pagar un dólar por cada pez muerto y 260.000 € adicionales

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La fauna desapareció en un tramo de casi cinco kilómetros del río. Imagen ilustrativa de Magnific.

En 2012, una mujer de 74 años llamada Teresina Montorsi ayudó a ocultar uno de los vertidos de cianuro más graves registrados en un río de Estados Unidos. El bidón, arrojado a un desagüe pluvial en Strongsville, Ohio, acabó en el río Rocky y provocó la muerte de 30.893 peces en un tramo de casi cinco kilómetros.

La empresa familiar, Kennedy Mint, se declaró culpable de violar la Ley de Agua Limpia y fue condenada a pagar una multa de 30.893 dólares (alrededor de 27230 euros) en concepto de restitución —un dólar por cada pez muerto— además de 260.000 euros destinados a servicios comunitarios para el parque metropolitano de Cleveland.

Qué ocurrió: el vertido de cianuro en el río Rocky

Kennedy Mint, radicada en Strongsville, se dedica actualmente a la fabricación de monedas coleccionables, aunque en el pasado también realizó trabajos de recubrimiento metálico e impresión.

Todo comenzó el 16 de abril de 2012, cuando Renato Montorsi, dueño de Kennedy Mint y esposo de Teresina, colocó junto a un empleado dos bidones en un contenedor de basura frente a la fábrica. Al día siguiente, la empresa encargada de retirar los residuos se negó a llevárselos por el contenido de los bidones.

El 18 de abril, Montorsi trasladó los bidones hasta el desagüe pluvial del aparcamiento de la fábrica. Ese mismo día, con un martillo y una herramienta metálica, perforó uno de ellos, que llevaba una etiqueta de veneno con una calavera. El cianuro líquido se filtró hacia el desagüe y terminó en el río.

Días después, hacia el 22 de abril, las autoridades de Ohio empezaron a recibir avisos de peces muertos en el río. Prácticamente toda la fauna había desaparecido en un tramo de casi cinco kilómetros aguas abajo, donde se contabilizaron 30.893 ejemplares sin vida.

Cómo intentaron ocultar las pruebas

El 25 de abril, inspectores de la Agencia de Protección Ambiental de Ohio acudieron a la fábrica para buscar los bidones, pero no los encontraron. Poco después de esa visita, el matrimonio Montorsi trasladó dos bidones desde la empresa hasta su propia vivienda para evitar que fueran descubiertos.

El 22 de junio, Teresina Montorsi autorizó a los agentes federales y estatales a registrar su casa sin necesidad de una orden judicial. Allí encontraron el bidón perforado y otro más que aún contenía cianuro, lo que terminó de confirmar el origen del vertido.

Por ese encubrimiento, Teresina Montorsi se declaró culpable de obstrucción a la justicia y fue condenada a un año de libertad condicional y una multa de 5.000 dólares. Su marido, Renato, fue imputado inicialmente, pero los cargos se retiraron al considerarlo incapacitado para ser juzgado.

Las consecuencias para la empresa y el destino del dinero

«El agua limpia y fresca es el mayor recurso natural de Ohio», declaró el fiscal federal Steven M. Dettelbach al anunciar la sentencia. «La restitución de este caso se destinará a repoblar el río con peces, para que la gente pueda volver a disfrutar de la belleza natural del Rocky».

Randall K. Ashe, responsable de la división criminal de la Agencia de Protección Ambiental en Ohio, fue igual de contundente: «Las vías fluviales deben protegerse del vertido ilegal de residuos. Quienes esquivan las leyes ambientales para ahorrarse una eliminación segura tendrán que rendir cuentas».

El dinero de la restitución repoblará el río con trucha arcoíris, mientras que los 260.000 euros de servicio comunitario se pagarán a Cleveland Metroparks, según el acuerdo judicial.

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